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domingo | 14.03.2010 Actualizado: 09:40
CIENCIA
Desplazamiento de témpanos podría reducir el oxígeno en los océanos
Preocupación de los científicos por los desprendimientos de enormes bloques de hielo
El enorme témpano del tamaño de Luxemburgo que embistió recientemente un glaciar frente a la Antártida y desprendió otro enorme bloque de hielo podría reducir los niveles de oxígeno en los océanos del mundo, según dijeron el científicos australianos y franceses.
Los expertos están preocupados por el efecto del desplazamiento masivo de hielo en las aguas próximas al glaciar, que son importantes para las corrientes oceánicas.
Esta área de la masa acuática estaba despejada debido al glaciar, dijo Steve Rintoul, un prominente experto en clima. Al desaparecer parte del glaciar, el área podría llenarse de hielo, lo que perturbaría la capacidad del agua densa y fría de descender. Estas aguas que descienden son las que llegan a las cuencas oceánicas y alimentan de oxígeno las corrientes oceánicas, explicó Rintoul.
Como hay pocas áreas en el mundo donde ocurre esto, la lentificación del proceso significaría menos oxígeno en las corrientes profundas que alimentan los océanos.
"Podría haber regiones oceánicas que perdieran oxígeno, y entonces por supuesto moriría la mayor parte de la vida allí", advirtió Mario Hoppema, oceanógrafo químico del Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina en Alemania.
Los niveles de oxígeno que alimentan las corrientes oceánicas del mundo están cambiando "y la reversión de la circulación responderá a ese cambio", dijo Rintoul. La observación del fenómeno "nos permitirá mejorar las predicciones sobre el cambio climático futuro", agregó.
FUGA DE GAS METANO
Por otra parte, el gas metano está escapándose a la atmósfera desde el permacongelamiento relicto, o suelo congelado, sumergido en el Océano Artico, a tasas comparables con estimaciones previas para todos los océanos del mundo, reportan científicos.
El descubrimiento revela una gran, aunque ignorada, fuente de gas metano que está escapando del permacongelamiento (permafrost) bajo el agua, en vez de de la tierra, y los investigadores dicen que emisiones similares pero más extendidas podrían tener efectos dramáticos en el calentamiento global en el futuro.
Natalia Shakhova y colegas abordaron barcos rompehielo rusos cada año entre 2003 y 2008, a fin de poder llegar a la Plataforma Artica de Siberia Oriental e inspeccionar el agua ahí. También llevaron a cabo un reconocimiento desde un helicóptero.
Después de más de 5.000 meticulosas observaciones en el mar, los investigadores reportan que 80 por ciento del agua del fondo y más de 50 por ciento del agua de la superficie sobre esa plataforma continental está supersaturada con metano originándose a partir del permacongelamiento debajo.
El permacongelamiento del fondo del océano contiene vastas cantidades de carbono y preocupa a los expertos que su liberación como gas metano resultaría en temperaturas atmosféricas más cálidas, creando de esta manera un círculo de retroalimentación positiva que sólo conllevaría a más metano fugándose del permacongelamiento y consecuentemente más calentamiento global.
Dado que el flujo de metano sobre la Plataforma Artica de Siberia Oriental ahora parece estar a la par con estimaciones para todos los océanos combinados, estos investigadores recomiendan que su información sea tomada en consideración inmediatamente para evaluar cómo el clima del Artico puede calentarse en el futuro cercano.
HURACANES MAS FUERTES
En otro orden, los científicos concuerdan que debido al calentamiento global, el mundo sufrirá menos huracanes pero más intensos, lo que zanjaría un debate científico sobre el particular.
Empero, sostienen que no hay pruebas suficientes para establecer si ya ha comenzado esa tendencia.
Desde poco antes que el huracán Katrina barriera con Luisiana y Misisipí en 2005, los científicos han discrepado sobre si el calentamiento global ha empeorado los huracanes y si lo hará en el futuro. El nuevo estudio parece dividir las diferencias.
Una comisión de la Organización Meteorológica Mundial formada por 10 expertos en huracanes y cambio climático llegó a un consenso publicado en la página de la web de la revista Nature Geoscience.
"Realmente hemos avanzado en los últimos dos años sobre nuestro conocimiento sobre huracanes y temas climáticos", dijo uno de los autores del estudio, Chris Landsea, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
La denominación científica de estas tormentas es ciclones tropicales: en el Atlántico son llamados huracanes y en otros lugares tifones.
El estudio ofrece pronósticos sobre ciclones tropicales en todo el mundo para fines de siglo y algunos científicos sostienen que las malas noticias superan a las buenas.
La fuerza general de las tormenta es medida por la velocidad del viento y crecerá entre un 2% y un 11%, pero habrá entre un 6% y un 34% menos huracanes. Habrá menos tormentas moderadas y débiles y más grandes y dañinas, según el consenso.
Un aumento del 11% en la velocidad del viento equivale a un aumento del 60% en daños, dijo otro de los autores del estudio, Kerry Emanuel, profesor de meteorología del Instituto de Tecnología de Massachusetts.
Las tormentas también acarrearán más lluvias, otro indicio de daños, dijo Tom Knutson, un meteorólogo investigador de la NOAA.
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