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viernes | 14.05.2010 Actualizado: 02:46
Estudiantes se defendió como un León pero cedió al final
El Inter ganó en la agonía pero nada está dicho todavía
PORTO ALEGRE, Brasil (Enviado especial).- El triunfo anoche se lo quedó el Internacional, pero todos los aplausos fueron para Estudiantes. El equipo de Alejandro Sabella se apoyó en un muy inteligente planteo táctico para frenar al conjunto local, pero cedió en el último tramo del partido, cuando tras un tiro libre de Andrezinho desde la izquierda, el uruguayo Gonzalo Sorondo puso la cabeza para vulnerar la resistencia de Agustín Orión.
El partido de ida por los cuartos de final de la Copa Libertadores quedó en manos del Inter, pero la serie no está cerrada, y Estudiantes tiene sus posibilidades intactas de dar vuelta esta historia cuando se vuelvan a cruzar el próximo jueves 20, en cancha de Quilmes.
El Inter, en el primer tiempo, no pudo llevarse por delante a Estudiantes. El equipo de Sabella, con un planteo inteligente, y con mucha actitud y predisposición, lo frenó lejos de Orión, y después lo contragolpeó, si bien en forma aislada, pero con cierta profundidad.
Los albirrojos apelaron a un dispositivo que ya tiene bien ensayado. Reforzó los laterales, tapó en el centro con Federico Fernández y Cellay, como stoppers, y Desábato quedó libre para cortar, anticipar y colaborar.
Los volantes también retrocedieron pero siempre presionando, con una tarea solvente de Matías Sánchez, que no desentonó, mientras que el capitán Verón estuvo por todos lados buscando asistir y clarificar, transmitiendo ganas, con su lucidez habitual.
Fue interesante también la tarea de Enzo Pérez, que anduvo por derecha e izquierda, mientras que el trabajo de Sosa fue, desde el esfuerzo, muy generoso, jugó en función de equipo y permanentemente pidió la pelota, y redondeó un cierre de partido más que positivo.
Arriba, es cierto, estuvo muy solo Boselli, a quien dos veces detuvieron con foul violento. Y sobre el minuto 24 casi convierte tras un centro de Verón desde la derecha, pero Bolívar le pellizcó el balón cuando se disponía a fusilar a Abbondanzieri.
Inter dispuso más de la pelota pero le costó mucho poner un hombre cara a cara con Orión. Primero, porque encontró una defensa muy cerrada y dispuesta, probó desde afuera, y recién a los 18', vía Andrezinho, llegó con peligrosidad pero le pellizcaron desde atrás el balón que se fue cerca del palo izquierdo al córner.
El equipo de Fossati no pudo llevarse por delante a Estudiantes ni mucho menos lo acorraló. Está claro que D'Alessandro y Guiñazú manejaron la pelota y, arriba, Alecsandro preocupó con su potencia, pero no le pudo entrar a esa bien estructurado dispositivo defensivo albirrojo.
A Estudiantes le partido le quedó cómodo. Y fue clave el hecho que jugó en función de equipo. Hasta pudo manejar la pelota. Le faltó algo de contundencia arriba, pero siempre estuvo predispuesto y, en los últimos '15 lo "planchó" al Inter en su propia casa, el majestuoso Beira Río.
Todo lo bueno que había realizado en el comienzo siguió proyectándose en el complemento. La disciplina táctica siguió flotando en todo el equipo, y esa caldera que fue el Beira Río no lo amilanó, por el contrario, lo retempló anímicamente.
Con una gran entrega física, en ese arranque, fue a pelear el partido en el propio campo del Inter que le permitía que el local siempre estuviera lejos de Orión.
Tanto se le había complicado el partido al conjunto de Porto Alegre que su técnico tuvo que utilizar los tres cambios reglamentarios para poder encontrar una forma de entrarle a ese rival tan disciplinado que tenía delante suyo.
A los 14', tras recibir de Boselli, Pérez se filtró en el área por izquierda pero elevó su remate. Después existió un cabezazo de Boselli que atajó Abbondanzieri, y la respuesta del Inter pudo haber terminado en gol, pero se interpuso magistralmente Orión. Primero le tapó un cabezazo a Alecsandro que se le metía contra su palo derecho y después, en dos tiempos, le atajó un remate bajo y cruzado a Andrezinho.
Sobre el cierre la visita comenzó a sentir el esfuerzo físico, y por eso Benítez entró por Sosa y Stefanatto por Pérez. El resultado parecía sellado pero el Inter iba a tener su oportunidad.
Una infracción de Sánchez sobre la izquierda del ataque local generó un tiro libre clave. Andrezinho metió la pelota al área por arriba, Sorondo escapó al control de Desábato y peinó la pelota para ponerla contra el palo derecho de un Orión indefenso.
Claro que esta historia continuará. No está cerrada. Le falta otro capítulo. Estudiantes demostró que puede. Con su planteo inteligente hizo trizas al acoso que intentó el Inter, y por eso nada está dicho todavía.
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