Publicado en Edición Impresa:  Opinión
Contribuir Opinar
 jueves | 12.08.2010  Actualizado: 05:26

ENFOQUE

Trampa para padres 


Por ROBERT SAMUELSON

Entre los informes más interesantes del gobierno de los Estados Unidos hay uno -publicado por el Departamento de Agricultura- que estima lo que los padres gastan en sus hijos. La última versión indica que los costos son considerables -lo que no es de sorprender-. Para una familia de esposo-esposa de clase media (ingresos promedio antes de los impuestos de 76.250 dólares anuales), los gastos por hijo son de alrededor de 12.000 dólares anuales. Suponiendo una inflación anual modesta (2,8 por ciento), el informe estima que los gastos familiares en un niño nacido en 2009, sumarían 286.050 dólares hasta los 17 años. En una familia de dos hijos, los gastos serían de 600.000 dólares. Todos estos cálculos podrían ser subestimados, porque no incluyen los gastos de la universidad.
abre comillasAunque tener un hijo es una decisión profundamente personal, está también conformada por las políticas culturales, religiosas, económicas y gubernamentalescierra comillas


Estas secas estadísticas deberían formar parte del debate sobre el déficit, porque un presupuesto no es simplemente un catálogo de programas e impuestos. Debe reflejar las prioridades y los valores de una sociedad. La sociedad norteamericana -a pesar de la retórica que indica lo contrario- no coloca demasiado valor en criar hijos. Las actuales normas presupuestarias castigan a los padres, a quienes se grava severamente en apoyo de los ancianos. Mientras tanto, las exenciones fiscales por los hijos son modestas. Si la reducción del déficit agrava estas tendencias, podría haber más norteamericanos que escojan no tener hijos o tener menos hijos. Por ese camino se llega al declive económico.

TASA DE FERTILIDAD

Las sociedades que no pueden reemplazar su población desalientan la inversión y la innovación. Presentan mercados estancados o reducidos para productos y servicios. Con poblaciones más viejas, se resiste el cambio. Para que un país estabilice la población -descontando la inmigración- las mujeres deben tener alrededor de dos hijos como promedio. Eso representa "una tasa de fertilidad" de dos. Muchos países con economías en conflicto están por debajo de esa tasa. La tasa de fertilidad de Japón es de 1,2; la de Italia y España es de 1,3. Estos países tienen alrededor de 1 hijo por cada dos adultos.

La tasa de fertilidad de Estados Unidos no está aún ni siquiera cerca de estos deprimentes niveles. En 2007, la tasa estaba a un nivel de reemplazo de 2,1 hijos por mujer, informa el Centro Nacional de Estadísticas de Salud. Los hispanos tenían una tasa del 3,0, y otros grupos se agrupaban en una tasa cercana a la de reemplazo: 1,9 para blancos no-hispanos; 2,1 para negros no-hispanos; y 2.0 para asiático-americanos. (No todas las noticias son buenas. Alrededor del 40 por ciento de los nacimientos ocurren entre madres no casadas; muchos niños nacen en hogares pobres e inestables).

Aunque tener un hijo es una decisión profundamente personal, está también conformada por las políticas culturales, religiosas, económicas y gubernamentales. "Nadie tiene una respuesta adecuada" con respecto al motivo por el que la fertilidad varía entre los diversos países, expresa el sociólogo Andrew Cherlin, de Johns Hopkins University. El deterioro de las creencias religiosas en Europa podría explicar parcialmente la disminución de las tasas de natalidad. En Japón, las mujeres jóvenes podrían estar rebelándose contra el aislamiento de sus madres en la crianza de los hijos. El clima de optimismo o pesimismo también cuenta. La esperanza alimentó el baby boom en Estados Unidos. Tras el colapso de la Unión Soviética, expresa Cherlin, la "ansiedad por el futuro" deprimió las tasas de natalidad en Rusia y en Europa Oriental.

SOCIEDADES RICAS Y POBRES

En las sociedades pobres, la gente tiene hijos para mejorar su bienestar económico al aumentar el número de trabajadores en la familia y para mantener a los padres ancianos. En las sociedades ricas, la lógica a menudo se revierte. El gobierno mantiene ahora a los ancianos, lo que disminuye la necesidad de los hijos. Según algunos estudios, las redes de seguridad para los jubilados han reducido las tasas de fertilidad en un 0,5 por ciento en Estados Unidos y casi un 1,0 en la Europa Occidental, informa el economista Robert Stein, en la publicación National Affairs. En forma similar, algunas parejas no tienen hijos porque no desean sacrificar sus propios estilos de vida por el tiempo y los gastos que implican una familia.

Debemos evitar la mezcla de Europa Occidental de impuestos elevados, tasas de natalidad bajas y un crecimiento económico débil. Los jóvenes norteamericanos ya enfrentan un mercado económico sombrío, que no puede inspirar confianza para tener hijos. Acumular más impuestos no ayudará. "Si los impuestos más elevados encarecen la crianza de los hijos", expresa el demógrafo Nicholas Eberstadt, del American Enterprise Institute, "la gente lo pensará más antes de tener hijos". Parece de sentido común, a pesar de las múltiples influencias que recibe la decisión de ser padres.

La manera de reconciliar esto con la reducción del déficit no está clara. De 2011 a 2020, el gobierno de Obama proyecta déficits presupuestarios de 8,5 billones de dólares. Otras proyecciones son aún mayores. Incluso si se recortan gastos y beneficios para los ancianos -como se debería hacer- casi con seguridad se necesitarán impuestos más elevados. Debería protegerse a los padres contra los aumentos más agudos.

Todo sistema fiscal recompensa algunas actividades y castiga otras. El descuento de la tasa de interés de las hipotecas, que recompensa a los que compran viviendas mayores con más deuda, constituye un ejemplo. Podríamos reducir este dudoso subsidio y desplazar algunos ahorros hacia los niños. Stein recomienda combinar las exenciones fiscales a favor de los hijos (la exención personal, el crédito por hijo, el crédito por cuidado de los hijos y el crédito de adopción) en un crédito generoso. Cualesquiera sean los detalles, la política debe ser pro familia, porque ser padre es, tal como lo describe Stein, "uno de los servicios más importantes que realizan los norteamericanos".


Compartir en Facebook
TAMAÑO DEL TEXTO

ampliar | reducir
IMAGENES
La bolsa de Wall Street acompañó el mal pronóstico sobre el avance de la economía
La bolsa de Wall Street acompañó el mal pronóstico sobre el avance de la economía
Redes Sociales Redes Sociales
Agregar a MeneameAgregar a EnchilameAgregar a FresquiAgregar a FlenkAgregar a GoogleAgregar a YahooAgregar a TechnoratiAgregar a Del.icio.usAgregar a DiggItAgregar esta página a Mister WongAgregar a Facebook


 © Copyright 1998-2010 El Día S.A.
Póngase en contacto con nosotros Contáctenos | Página de Inicio | Mapa del Sitio | Versión Palm
Logotipo del Internet Advertising Bureau Miembro del IAB. Internet Advertising Bureau Logotipo de Certifica Metric Sitio auditado por Certifica Metric