Cuando anteayer a las 17 el canillita Daniel Zapata (52) caminaba tranquilamente rumbo a su humilde casa de barrio Aeropuerto, lo que menos imaginó fue que, en cuestión de segundos, su día tendría un giro tan inesperado como dramático. No habría creído si le decían que esa misma noche iba a estar resistiendo el ataque a piedrazos contra su vivienda de medio centenar de personas y, mucho menos, de individuos que trataban de meterse a los tiros en su propiedad, para después partirle la cabeza a culatazos a su hijo.
Sin embargo, Zapata asegura que así, súbitamente, se sucedieron los hechos el domingo por la tarde, cuando llegó a su casa y encontró a un joven adentro que, presuntamente, ya tenía preparado un botín que pretendía sustraer. El canillita trató de impedirlo y se trenzó en una feroz pelea con el desconocido, quien sufrió lesiones, pese a lo cual logró huir corriendo. Dos horas después -asegura-, unas 50 personas, que serían allegados al sospechoso, sitiaron su vivienda durante varias horas y empezaron a apedrearla.
"Era una matanza, y hoy (por ayer) sacamos carretillas de piedras que nos tiraron", dijo Zapata, todavía incrédulo y atemorizado por la situación que, según dijo, le tocó vivir junto a su familia.
Zapata, que hace 17 años trabaja como canillita, contó que el ladrón había entrado a su casa de la calle 121 bis entre 602 y 603 luego de romper la puerta de madera y al parecer, afuera había un cómplice.
No bien entró, Zapata se tomó a golpes de puño con el presunto asaltante. "Imaginate esa situación, que abrís la puerta de tu casa y te encontrás con esto. Ni el televisor me quedaba. Era un muchacho grande, me pegó, pero él se llevó la peor parte", explicó.
Zapata explicó que, enterados de lo que había ocurrido, unas dos horas después, cerca de 50 personas aparecieron de pronto en la puerta de la vivienda y comenzaron a tirarle de todo.
Siempre de acuerdo a su relato, a José Daniel Zapata (28), su hijo, lo sorprendieron en la puerta y le pegaron varios culatazos en la cabeza, provocándole una herida por la que tuvieron que darle 24 puntos de sutura.
La tensión se habría extendido durante horas y, según estimaron las víctimas, la calma recién retornó hacia las 3 de la madrugada.
"Se metieron a la casa. Andaban a los tiros acá dentro. Uno impactó en la pared y se escucharon tres más", remarcó Zapata, que, según dijo, tuvo que sacarlos "a las piñas" y sufrió golpes en los brazos y las costillas.
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