RESISTENCIA, Chaco.- El superclásico entre Boca y River en el estadio Centenario del club Sarmiento, el primero desde que el equipo de Núñez descendiera al Nacional B, convocó a una multitud de hinchas de ambos clubes que coparon el predio y armaron una gran fiesta.
Las puertas del estadio se abrieron temprano, a las 17:30 (cuatro horas y media antes del inicio del partido), y desde entonces el peregrinaje de los hinchas fue incesante, único como cada vez que se enfrentan los equipos más grandes del fútbol argentino.
Con un imponente operativo de seguridad (2.500 policías, tres vallados con cacheos y verificación de entradas, perros, un helicóptero), los simpatizantes de uno y otro llegaron al estadio y fueron divididos en sus sectores respectivos: la mitad azul y oro, la otra mitad roja y blanca.
Los de River fueron derivados a la popular de la Avenida Alvear y a las plateas lindantes con la Sociedad Rural; los de Boca, a la platea oficial y la general Norte. Los cuatro costados de la cancha se colmaron pronto y le dieron el marco ideal al choque.
De los planteles, el primero en llegar al estadio fue el de Julio César Falcioni, poco después de las 20. River, con Matías Almeyda a la cabeza, llegó antes de las 21. En los dos casos, los micros fueron saludados por decenas de hinchas en el camino desde los hoteles y recibidos por una multitud en el playón del Centenario.
La revolución del superclásico, disparada con la llegada de los jugadores, explotó en colores y banderas, escenario que se repetirá el domingo 29 en Mendoza, cuando vuelvan a enfrentarse.
De los cantos, sobresalió el esperado "Y ya lo ve, y ya lo ve... el que no salta, se fue a la B", dedicado de Boca a River; y entre los jugadores el más aplaudido fue Juan Manuel Insaurralde, del "xeneize": en la ovación se unieron en su caso los de ambos equipos porque el defensor es nacido justamente en Resistencia. Pero los hinchas de River no se quedaron atrás y también le dedicaron cánticos a sus pares de Boca.
GESTOS POLEMICOS
La previa del Superclásico que se disputó en el Chaco, se desarrolló con normalidad hasta la llegada de los jugadores del plantel del conjunto de Núñez, quienes ante la presencia de un grupo de simpatizantes "xeneizes" hicieron muchos gestos injuriosos.
Varios fueron los futbolistas que hicieron señas ofensivas hacia los simpatizantes del conjunto de la Ribera
Uno de los más efusivos fue Alejandro "El Chori" Domínguez (quien luego se iría expulsado), a quien se lo pudo observar tapándose su nariz y gesticulando continuamente hacia parte de los hinchas de Boca que estaban en los alrededores del estadio chaqueño.
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