Un almacén que funciona a metros del club Aconcagua parece estar en la mira de la delincuencia: en menos de dos semanas sufrió ayer el segundo asalto a mano armada. Y si bien en ese comercio se indicó que en ambos ilícitos actuó un solo ladrón, pero distintos sujetos, la metodología para llevar adelante esos episodios y la hora en que se registraron fueron casi similares.
Pero al margen de esos asaltos, los responsables del comercio "Sabri y Emi", que está en la calle 69 entre 4 y 5, expresaron su preocupación por no haberse tratado de casos aislados, mencionándose que también otros negocios de las inmediaciones fueron blancos de robos.
"Es como si ahora que los comerciantes de calle 7 lograron que les pongan una mayor vigilancia policial, los robos se hayan trasladado a las calles cercanas", reflexionó ante EL DIA Sabrina Grieco Lozano (21), la dueña del almacén.
BIEN TEMPRANO
Cuando se le preguntó sobre el asalto de ayer, la joven dio a conocer que "fue entre las 09.30 y las 10.00, cuando frente al negocio había una chica esperando a que pase el micro. Pero al ladrón no le importó nada. Entró directamente a robar con un arma de fuego. Tendría entre 30 y 35 años".
"Se llevó los casi 100 pesos que había en la caja registradora y se fue enseguida. Como mucho estuvo un minuto", agregó.
Lo ocurrido la dejó atemorizada y perpleja. Y explicó al respecto que "todavía no me había olvidado del asalto anterior que otra vez pasó lo mismo".
"NO ME MIRES PORQUE TE QUEMO"
De todas maneras, para Grieco Lozano el asalto que precedió al de ayer fue todavía peor. No sólo porque el grado de tensión fue mayor, sino porque el delincuente se quedó unos minutos más en el negocio y debido a que no se conformó únicamente con la recaudación, ya que también huyó con mercaderías.
"Esa vez el ladrón se llevó 300 pesos y bolsas con papas fritas, bolsas con maníes, chocolates, un reloj de no mucho valor y ositos de una promoción de Coca Cola", detalló.
La chica recordó asimismo que "este tipo además me pedía `no me mires porque te quemo´ y luego de robarme me quería encerrar en el baño. Pero le pedí que no lo haga porque sufro de claustrofobia. Y por suerte logré hacerle cambiar de idea y escapó rápidamente".
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