Hacia las 12.30, Mauro Avellaneda (24) almorzaba en su casa de La Loma cuando escuchó unos ruidos extraños y de pronto vio una imagen que lo sobresaltó: dos delincuentes traían con la boca tapada y un arma en la cabeza a la empleada doméstica. A él no lo dejaron ni reaccionar. Lo encañonaron, lo tiraron al piso y empezaron a pegarle patadas. Y luego fueron a despertar a su hermana; la agarraron del pelo y también la llevaron hasta el living.
De esa manera empezaba una verdadera pesadilla que padecieron ayer, en pleno mediodía, los integrantes de una familia de La Loma, quienes estuvieron privados de su libertad durante media hora por asaltantes que los golpearon, amenazaron con matarlos y los dejaron encerrados en un baño.
Los ladrones, que eran mayores de edad, escaparon con un botín que incluyó algo de dinero, un Mp3, una cámara digital, una filmadora y dos celulares, según contaron a EL DIA las víctimas.
BALDEANDO LA VEREDA
El traumático caso tuvo lugar en una casa de la calle 38 entre 21 y 22, que pertenece a dos empleados públicos, que se encontraban trabajando. A las 12.30, dentro de la vivienda, Mauro, uno de los hijos, almorzaba. Su hermana, de 17 años, descansaba en un dormitorio de la planta alta. Afuera, la empleada doméstica estaba baldeando la vereda.
"En eso -contó Mauro-, ve que dos hombres sospechosos pasan por el frente, se paran a mitad de cuadra y vuelven. Ahí la agarran, la amenazaron con un arma, le tapan la boca, la meten adentro de la casa y cierran todo", relató.
Enseguida sorprendieron también a Mauro, con quien fueron todavía más violentos: lo tiraron al suelo y le pegaron varias patadas. Lo primero que le preguntaron fue si había alguien más en la propiedad. "Como mi hermana estaba arriba la fueron a buscar. Yo le pedí que no lo haga, pero me dijo 'no, ahora voy y la traigo'. Así que la bajaron de los pelos y la tiraron al piso", explicó Mauro a EL DIA.
LOS ENCERRARON
Con insistencia, los asaltantes gritaban "la plata, la plata", mientras le daban golpes al joven y le apoyaban la pistola en la cabeza. Mauro trataba de explicarles que no había dinero en la vivienda, pero los individuos persistían.
Si bien el robo se extendió durante media hora, la mitad de ese tiempo las víctimas lo pasaron encerradas en un baño de la planta baja. "Me preguntaron si había alguna habitación que se pudiera cerrar con llave, pero como les dije que no nos llevaron ahí", destacó.
Una vez que los tuvieron encerrados, los ladrones se dedicaron a revisar el inmueble. Tomaron un bolso y cargaron una notebook y otros electrodomésticos. No obstante, por algún motivo que no quedó claro, finalmente no se llevaron esa parte del botín.
"Si salen los mato, yo les aviso cuando salen", les había advertido uno de los delincuentes. Por eso, cuando las víctimas escucharon el portazo que indicaba que los asaltantes se habían ido, decidieron esperar todavía varios minutos antes de salir del baño.
"Nos quedamos un rato más por las dudas, y cuando vi que más o menos estaba todo tranquilo, salimos y llamé a la Policía", explicó Mauro.
Sobre la seguridad en ese punto de la Ciudad, las víctimas coincidieron en señalar que ese barrio "está cada vez peor". Y resaltaron que es la segunda ocasión en que sufren un hecho de estas características en su casa. Anteriormente, en 2004, los ladrones sorprendieron al padre cuando por la noche guardaba el auto y se metieron al inmueble. No imaginaban que el drama iba a repetirse, pero esta vez, a plena luz del día.
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