QUITA DE SUBSIDIOS

La tarjeta SUBE también abre debate sobre la intimidad 

Distintas organizaciones de usuarios cuestionan que el Gobierno pueda controlar los movimientos de los pasajeros

La inminente puesta en marcha de la tarjeta del Sistema Unico de Boleto Electrónico (SUBE) no sólo genera por estos días un acalorado debate sobre el modo en que el Gobierno organizó la distribución de las credenciales para poder viajar sin pagar aumento -algo que causó largas y engorrosas colas en varios puntos de la Ciudad y el Gran Buenos Aires-, sino también sobre el manejo de la información personal que ahora realizarán las autoridades nacionales y el sector privado, algo que, según denuncian distintas organizaciones de usuarios, podría atentar directamente contra la privacidad de las personas.

Entre los principales cuestionamientos esgrimidos por abogados especializados en privacidad y consultores informáticos se cuenta la legalidad y la seguridad del sistema, el cual permitirá que el gobierno tenga a su disposición los distintos movimientos que realiza un usuario del SUBE a la hora de utilizar el transporte público.

Si bien el SUBE no es el único lugar donde los argentinos registran sus datos personales (tarjetas de crédito y obras sociales, por caso, requieren esa información obligatoriamente), la necesidad de tener que dar el DNI a cambio del plástico genera inquietudes. "En general, suele haber un compromiso de privacidad que asume quien requiere los datos y que en caso de usarlos indebidamente nos da derecho a accionar, aunque sea difícil hacerlo", se apunta desde la Fundación Clementina, que reúne a empresarios, investigadores y académicos tecnológicos. Pero en el caso del SUBE, alertan, se va más allá: "Piden datos que luego se complementan con los que el propio sistema registra y que permiten que casi cualquiera pueda saber por dónde y a qué hora viaja una persona. Esto avanza claramente sobre las garantías constitucionales".

Ante estos cuestionamientos, el propio secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, aclaró que no se está armando "un registro tipo Gestapo. Cada tarjeta es un número asociado a un DNI. Esto servirá para derivar subsidios y modelizar el sistema de transporte".

POLEMICA

Un dictamen de la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales (DNPDP) -el Nº 27/2011- detalla que el SUBE "tiene carácter confidencial, pudiendo sólo acceder a ella los propios tenedores, y será utilizada a los fines de la cancelación y devolución del saldo, en caso de robo o extravío". Con todo, no son pocos los expertos en seguridad informática que indican que la web del sistema "no asegura que el sitio cumple con la ley 25.326 de protección de los datos personales".

Según la Casa Rosada, el registro de los movimientos de cada tarjeta -que se obtiene de manera gratuita y personal presentando el DNI- posteriormente se cruzará con datos de la AFIP, la Anses y el ministerio de Desarrollo Social para "individualizar" cada subsidio al pasaje. Frente a esto, varias organizaciones de usuarios plantean realizar un entrecruzamiento de tarjetas y así evitar que los movimientos de los pasajeros sean monitoreados.

Desde la Asociación de Defensa de los Consumidores y Usuarios de la Argentina, sin embargo, sus autoridades calificaron esa propuesta como "poca seria", dado que, según apuntaron, "es medio paranoica la idea de intercambiar las tarjetas, ya que hay 6 millones de SUBE entregadas".

Hace unos días, y acaso como para avivar aún más las llamas del debate, Anons.ar, un grupo de hackers argentinos que dice formar parte de Anonymous, expuso en Internet los registros de viajes de SUBE. La acción fue publicada en un sitio web con el objetivo de señalar la falta de medidas de seguridad para mantener a resguardo la información personal de los pasajeros. "Si Anonymous tuvo acceso a los datos -plantean quienes cuestionan el modo utilizado por el Gobierno-, también lo puede tener cualquier empresa privada y el Estado".

Junto con la publicación de algunos de los registros de SUBE filtrados, Anons.ar difundió un comunicado en el que afirmó: "El gobierno argentino exige una identificación por DNI cuando no es necesaria, y luego rastrea cada uso de esta tarjeta, creando una base de datos del ir y venir de cada ciudadano".

Desde Vía Libre, en tanto, una de las organizaciones que defiende el software libre y cuyos responsables fueron uno de los primeras en cuestionar el acceso que tendrá el Gobierno a información personal de millones de usuarios, se apunta que "la recolección por parte del Estado de los datos de transporte de todos los ciudadanos y su posterior guarda en una base de datos es una medida abusiva e innecesaria que invade la privacidad y viola el derecho a la intimidad del que gozan los ciudadanos". El debate, por ahora, sigue abierto.

INTERNET

Hackers argentinos que dicen formar parte de Anonymous, expuso en internet los registros de viajes de SUBE. La acción fue publicada en un sitio web con el objetivo de señalar la falta de medidas de seguridad para mantener a resguardo la información personal de los pasajeros.

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