TENDENCIAS

Olimpíadas de locos 

Hay deportes que son para unos pocos. Y otros, que son para nadie. Entren a esta carrera insana y compitan deslealmente, acá todo vale: desde Lanzamiento de Celulares hasta Boxeo Ajedrez o el mundial de Sauna
Por JOSÉ SUPERA

Clic para ampliarClic para ampliarClic para ampliarBienvenidos a una nueva edición de estas Olimpíadas de la locura. Bienvenidos y bien vendidos a los Juegos del dolor y la depresión, a esta competencia insana, a este yo te ataco para ganar y nunca me defiendo porque es perder y entonces siempre estoy atacando porque el ataque es la mejor defensa. Bienvenidos a los rechazados y a esos que no corren y vuelan. Y ahora estiren bien los músculos. Alisten los ojos y la mente y el alma. Sitúese en la meta para esta sesión maratónica de hoy. Preparados. Listos. Ya.

Y ahora a escribir todo de corrido porque esta columna de hoy habla de eso, de establecer nuevos tiempos, porque se viene el fin de esta carrera que venimos corriendo desde la nada y hacia la nada vamos, y entonces no podemos parar, si paramos nos ganan las sombras del tiempo y ahora corramos hasta Heinola, en Finlandia, ahí donde se desarrollan nada más y nada menos que las competencias deportivas más delirantes y desquiciadas habidas y por haber, entre las que se destacan las disciplinas de: Aplastamiento de Mosquito, Comer Panchos al Fallo, Lanzamiento de Celular -que consiste precisa y brillantemente en lanzar el celular lo más lejos posible, no ya como un deporte sino como una manifestación de la opresión y la rompedura de pelotas a la que estamos sometidos de modo permanente con cada llamado que suena que suena que suena y que al final dice nada de nada de nada-, aunque también encontramos el funesto y siniestro y ya desaparecido campeonato Mundial de Sauna, donde varios concursantes se exponían a temperaturas de las más elevadas hasta que un día había dos finalistas, un finlandés y un ruso, y este último, un tal Vladimir Ladyzhensky, abandonó, pero no la competencia sino este mundo porque falleció en el hospital debido a múltiples quemaduras en el cuerpo y a un paro cardíaco, y desde ahí adiós al Campeonato Mundial de Sauna, aunque otras competencias siguen hoy desarrollándose normalmente como la pesada disciplina Cargar con la Esposa, donde concursantes de sexo masculino compiten en diferentes escenarios corriendo a cuestas con una mujer que puede o no ser la compañera de su vida pero que ya la tiene ahí encima, a sus espaldas, cargándola todo el tiempo, como si fuera un peso muerto, una bolsa de papas pero que habla, y no vayas a salir en los últimos puestos porque además de tener que cargar con todo el peso de la situación te vas a tener que fumar comentarios como "me casé con un perdedor" o "mi mamá tenía razón" o "ni para esto servís" y entonces sí, una carga con la esposa pero también con las miserias ajenas y propias, y mejor mandar todo al carajo y largarse por un barranco, caer a toda velocidad y en libertad y sin pesos y persiguiendo un solo objetivo como lo hacen en la Carrera del Queso Rodante, en Gloucester, Inglaterra, donde desde lo más alto de una colina se lanza un doble queso Gloucester que pesa más de 3 kilos y los competidores deben correr ladera abajo y alcanzando peligrosas velocidades todo en pos de alcanzar la meta para hacerse así del premio mayor que es el queso anteriormente lanzando, y con el mismo envión con el que venimos bajando la cuesta saltemos y subamos al ring para que les presente uno de los deportes más fantásticos que se hayan inventado en mucho tiempo, sí, ladys and gentlemen, de pie, aplaudan, con ustedes, el Chess Boxing o el Ajedrez Boxeo, un deporte para sacar a la bestia-asesina-deforme-que-arregla-todo-a-las-piñas que llevamos dentro, pero no sin antes demostrarle al público que podemos ser en igual medida esa hombrecito-quietito-correcto-que-se-toma-todo-el-tiempo-del-mundo- para-pensar-en-su-próxima-jugada, porque el Chess Boxing, como usted se imaginará, es violencia y sapiencia, y lo que no se puede arreglar pensando se arregla a los ganchos, por eso los primeros 4 minutos son de partidas de ajedrez y los otros 3 son de boxeo, así durante 11 sangrientos y sagaces rounds, todo para ver quién es el que se queda con la corona del WCBO (World Chess Boxing Organization), y ahora sigo acá arriba, narrando desde el ring, escuchen, lean, por si no lo sabían, Lucha Libre de Cholitas Bolivianas, bueno, como 100% Lucha pero sin estudios de televisión en Palermo ni álbumes de figuritas ni películas ni muñequitos, acá es todo desolación, acá hay mujeres de pollera que luchan unas contra otras y que sangran de verdad y se tiran de los pelos y se pegan sillazos y todo es como una tragedia cómica donde se arreglan los problemas cotidianos ahí arriba del ring, aunque también se peleen con hombres, porque las cholitas son las últimas descendientes de una raza fuerte como la misma tierra que las vio nacer, ellas pelean para demostrar que no sólo son amas de casa y mujeres de sus maridos, no señor, ellas son la raza fuerte, y que se vayan a cocinar y a planchar los maridos, pues, y ya que hablo o escribo de planchar, permítanme presentarles el último deporte de este experimento de hoy, el Planchado Extremo, una práctica que puede emplearse por tierra o aire o agua, no importa el lugar pero si las ganas de no desconectarse de la realidad, de seguir planchando aunque el mundo se caiga o estemos rodeados de océano, porque se puede planchar saltando de una montaña o en el fondo del mar o hasta arriba de una vaca, pero dejemos que sus creadores lo definan en una sola frase: "Combina el placer de los deportes extremos con la emoción de una ropa bien planchada", delirante, asombroso, absurdo, y en esas palabras se encierra el espíritu de la locura, del salto al vacío y a la vez del planchado de ropa, como un Dr. Jekill and Mr. Hyde, un ser cotidiano y vulgar de oficina que es a la vez una bestia sedienta de subir a un ring o saltar desde un acantilado al vacío, y a relucir nuestras miserias pero también nuestras glorias, porque esta carrera mortal, estos juegos de la muerte ya se terminan, ahí está la meta y acá está la metáfora, no paro, no puedo parar, falta poco, debo dejar todo, sólo quedan unas palabras apenas, ya llego, ya llega también usted, tres, dos, una.


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