Las vacaciones sirven para muchas cosas, no sólo para descansar; es la mejor oportunidad para afianzar la pareja y una temporadita por corta que sea fortalece las relaciones familiares, la comunicación con los hijos y tiempo para conversar que es muy distinto a las charlas que se mantienen en épocas laborales o de estudio en que se come a las apuradas y con un televisor entre medio, que tanto aísla a la familia.
A veces nos aferramos al trabajo día y noche como lo hacían nuestros antepasados cuando se aferraban a la tierra y hasta llevamos los problemas a la casa, algo no muy recomendable para poder dormir relajado.
El hombre hecho a imagen y semejanza del creador, siempre quiso imitar, pero sin suerte, a Dios, y nos dimos cuenta que no somos ningunos dioses cuando nos enfermamos.
Se pierde la noción del tiempo libre, de los limites de nuestra resistencia; ganarás el pan con el sudor de tu frente, dicen los párrafos bíblicos, pero cuando uno está cansado ese pan tiene mal gusto y nos exigimos hasta el hartazgo y a fuerza de látigo o estimulantes. No son buenos los excitantes artificiales como el café, las bebidas colas, el mate, que fuera de no nutrir pueden despertar, mantener o prolongar por más tiempo las actividades, pero el decaimiento posterior es enormemente mayor que el que se produce si no se hubieran ingerido esos estimulantes que sólo nos pueden dar fuerza momentánea.
El hombre mira aterrado el trabajo fatigoso y obligatorio, se asusta mucho del cansancio que esto le pueda provocar pero también debería temerle el no tener la sensibilidad suficiente para tomar el descanso cuando todavía está a tiempo.
El cuerpo humano, sabiamente le advertirá, escúchelo.
Durante sus vacaciones tírese en la cama, lea un libro, duerma, mire TV o no haga nada, abúrrase, es tiempo para enriquecimiento cultural o social, vaya a ver un partido de su deporte favorito, a un club, comparta actividades con familia o amigos o solamente camine mirando hacia arriba, las cúpulas, las terrazas, los edificios antiguos. ¿Se dio cuenta que la gente camina mirando sólo el piso o hacia delante con la mirada puesta en sus problemas?. ¿Cuánto hace que no mira su ciudad como se mira los monumentos de otros países?. Disfrute ese ocio porque si lo intenta hasta el aburrimiento se disfruta.
Los momentos felices aportan relajación muscular y distensión nerviosa.
Haga todo lo que quiera sin culpa, y nada por obligación, no se esfuerce por nada, olvídese de los jefes o de subordinados, pierda el tiempo sin importarle la opinión de los demás. Usted lo necesita y eso es suficiente.
Aun no se ha editado el libro que nos cuente como obtener la felicidad completa, pero usted puede acercarse a algo parecido, sólo tiene que tener coraje y un poquito de sano egoísmo; recuerde la clásica frase que se usaba en la guerra: "entre mi abuela y yo, que maten a mi abuela"; uno podía apreciar mucho al compañero de trinchera, pero cuando venía la bala, había que elegir; hoy las balas para usted son los cheques rechazados, el riesgo de perder el empleo o el no poder mantener su empresa, son los temores de la inseguridad, es un anuncio de un ministro de Economía y tantos otro etc. que tanto angustian.
El cerebro que no recibe el descanso adecuado en los momentos de agotamiento no se nutre y no puede cumplir con sus funciones específicas, su cuerpo y su mente necesitan los tiempos sin sudor.
Todavía el ocio sigue siendo una barrera que nos mantiene ciegos ante nuestra realidad: ser esclavos del trabajo, el no poder romper con la tradición de comer para vivir y trabajar para comer.
Las máquinas empezaron a transpirar por el hombre y el tiempo libre surgió y lo hizo para que usted lo disfrute, piénselo.
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