La angustia de familiares que deambulan por los hospitales 

Muchos iban de un lugar a otro en la búsqueda de hijos, hermanos o sobrinos. Se vivieron horas de gran incertidumbre

La angustia de las personas que buscaban desesperadas a familiares o amigos en algunos hospitales o que intentaban directamente comunicarse con ellos por medio de los celulares quedó reflejada ayer en la estación terminal de Once luego del fatídico accidente.

La falta de información sobre los datos de la víctimas fatales y de aquellos que fueron derivados a centros asistenciales provocó una gran desesperación que aumentó a medida que transcurrieron las horas.

Romina Báez busca a su hermano, Jonathan Maximiliano Báez, y dio detalles para hallarlo al señalar: “Tomó este tren, si se sabe algo que se comuniquen conmigo. Tiene 27 años. Estamos buscándolo, ya recorrí todos los hospitales y no hay novedad. No sé cómo estaba vestido, pero tiene tatuajes y siempre lleva un bolsito”.

Por su parte, un hombre identificado como Oscar indicó que trata de encontrar a su padre: “Tiene 60 años, subimos en Moreno, yo viajaba con él, pero me bajé en Haedo porque voy para Banfield por otro lado. Como no tiene teléfono no me pude comunicar con él. Si no está acá tendré que ir a otro hospital”. Como ésos, cientos de casos similares podían observarse entre los hospitales y la estación de la tragedia.

Jorge Esquivel busca a su hermano, quien subió en la estación de Haedo. “Llamo al radio pero parece que apagó el radio. El subió primero que yo al tren. No me puedo comunicar con él, y nadie me dice nada”, precisó en declaraciones radiales.

Esquivel agregó que su familiar viajaba en el primer vagón y es chofer de un camión, al tiempo que sostuvo: “Ibamos a laburar, él labura de camionero. Yo me quedé hablando en la estación y él se vino solo. Somos de Lomas de Zamora, somos obreros”.

Otro caso es el de Cristina, que busca a su sobrino Nicolás Villalba, de 24 años. “No sabemos nada, y no nos dicen nada. Subió en Moreno, y trabaja a tres cuadras de la estación de Once. Nunca llegó al trabajo, y él salía en ese horario. El celular no suena; estamos toda la familia buscándolo”, relató.

Fabián trata de encontrar a su hija y a su esposa. “Recibí un llamado de mi nena, que me decía que estaba muy nerviosa, desesperada, y que la iban a trasladar, pero me dijo que había perdido a la madre”.

“No alcanzó a decirme a qué hospital la trasladaban. Mi esposa siempre viajaba en el primer vagón, para poder bajar más rápido”, añadió. “Esta noche nos íbamos a la Costa. Ellas vinieron a comprar ropa para viajar. Mi esposa siempre usa el tren, es enfermera en una clínica”, agregó de manera angustiante.


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Familiares y allegados en la puerta del hospital Ramos Mejía, uno de los centros asistenciales a los que fueron derivados los heridos
Familiares y allegados en la puerta del hospital Ramos Mejía, uno de los centros asistenciales a los que fueron derivados los heridos
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