La tragedia ferroviaria de Once tuvo sus repercusiones en la Ciudad, especialmente entre aquellos que todos los días utilizan los trenes -en este caso de la Línea Roca- para viajar hacia Plaza Constitución. En la estación local de 1 y 44 los pasajeros mostraron su consternación por lo ocurrido y a su vez opinaron acerca de un tema que ahora está en primer plano: la seguridad mecánica de las formaciones.
Entidades con sedes en la Región como la Unión Ferroviaria, el Ferroclub de Tolosa (dedicado a recuperar reliquias del tren) o bien la Fraternidad (gremio de maquinistas), se excusaron de dar sus opiniones o puntos de vista acerca de la falla de la formación que desencadenó la tragedia en Once por una razón: “el tren que se quedó sin frenos es eléctrico y los que cubren el trayecto La Plata-Constitución funcionan a diésel, son distintos”, señalaron ante la consulta de este diario.
Los pasajeros habituales son entonces quienes, sin conocer la cuestión técnica a fondo, palpan a diario y conviven con los vagones que los trasladan.
El riesgo de descarrilamiento, fallas en puertas y ventanas y deterioro generalizado de los vagones; el mal estado de tramos de vías, y en muchos casos el amontonamiento de gente en formaciones que van repletas, fueron algunos de los factores mencionados por pasajeros que dicen tener temor de que suceda un accidente mientras viajan. De hecho, la mayoría de los consultados aseguraron no sentirse seguros cuando son transportados por el tren.
EL MIEDO A VIAJAR EN TREN
Para Enrique Vallejos, un albañil que diariamente viaja a Hudson en tren por razones laborales, “a veces los vagones van muy llenos; a mi me ha pasado dos o tres veces que descarrilan y si bien en ninguna de esas oportunidades la situación fue grave, bien pudo haber ocurrido un accidente fatal. Yo no me siento seguro cuando viajo en tren pero no me queda otra porque en colectivo los costos suben muchísimo. Me entristece pero no me sorprende lo que pasó en Once, porque cualquiera que use este servicio puede darse cuenta que falta mantenimiento e inversión”.
“Yo veo algunas puertas y ventanas que no cierran como corresponde, y es verdad que a veces los vagones van repletos de gente, y ese peso excesivo me parece que puede perjudicar la marcha de las formaciones. La verdad es que no se viaja seguro, se percibe que el mantenimiento no es el adecuado, que faltan mejoras en el servicio. No puedo hablar de la parte mecánica porque no entiendo de eso, pero si se tiene en cuenta el estado general de los trenes uno deduce que no debe estar del todo bien”, expresó Mónica Galleze, que viene todos los días desde Quilmes.
Si bien algunos de los consultados dijeron que “los trenes están bien, se viaja tranquilo y seguro porque hay muchos controles”, el accidente de Once generó dudas y reclamos: “varias veces nos quedamos en zonas descampadas porque los vagones descarrilan, por suerte nunca me tocó que una máquina se quede sin frenos pero no descarto que eso pueda ocurrir. Son fallas mecánicas que pueden prevenirse, pero uno se da cuenta también que las formaciones son viejas y están obsoletas. Me parece que habría que renovar vagones y máquinas por la sencilla razón del paso del tiempo”, sostuvo Walter Torrico, otro pasajero platense que viaja hasta Constitución día por medio.
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