A 25 años de Malvinas
Contacto
Mapa del Sitio
A 25 años de Malvinas
DANTE PEREIRA
Coronado de gloria
Dante Pereira estaba preparando el ingreso a la facultad de Veterinaria cuando le tocó ir a la guerra. Tenía 20 años y lo encontraron muerto el 27 de julio de 1982 bajo la nieve de Malvinas. Veinticinco años después, sus padres lo recuerdan como un chico sencillo que un día tuvo que convertirse en héroe
Por FACUNDO BAÑEZ
"A los héroes no se los llora: se los glorifica. Y eso es lo que yo aprendí a hacer con Dante: glorificarlo todos los días, en cada momento y en cada lugar".
Dante Pereira habla de su hijo Dante Segundo con una rara mezcla de nostalgia y orgullo. A su lado está su esposa, Araceli, la madre del pequeño conscripto al que, acaso todavía les cueste creerlo, un día le tocó ir a la guerra.
En la casa de los Pereira aún sobrevuela con vida y presencia el recuerdo de Dante. Hay fotos de él sobre el aparador, dibujos, la guitarra que cada tanto le gustaba tocar. La luz que viene del jardín le da a ese coqueto living de Tolosa una claridad de santuario íntimo y familiar.
"Le gustaba mucho la música pero quería ser veterinario, como yo". La voz de Dante padre sobrevuela la casa con cierto carisma de nobleza y humildad. "Uno trató de inculcarle el amor por el folclore -cuenta-. Como yo soy de Santiago del Estero, en esta casa siempre se escuchó folclore. Y a Dante le gustaba, sabía muchos temas. Pero cuando empezó el secundario y le compramos una guitarra, también empezó a escuchar mucho jazz y a probar con otras melodías. Era un buenazo. Muy buen hijo, muy compañero".
Dante Segundo Pereira había nacido el 6 de agosto de 1961 y, junto con sus otros dos hermanos, su infancia fue como la de casi cualquier chico de Villa Elisa por esos años: juegos al aire libre, tardes enteras de "picaditos" bajo la sombra frondosa de los árboles y mañanas de primaria en la Escuela Nº17, donde su madre Araceli era maestra de los primeros grados. Hoy, varios años después, en la esquina de Arana y 14 que Dante tanto caminó durante sus primeros años, un monumento lo recuerda de la única manera que sus padres quieren que sea recordado: como un héroe.
"Era un pibe como cualquier otro pero el destino lo convirtió en héroe -sostiene su padre-. De chico le encantaba jugar en Villa Elisa. Era buen estudiante pero nada sobresaliente. Por ahí hasta un poco vago. Pero hay que decir la verdad: a qué chico le gusta ir a la escuela. A él, como me pasó a mí cuando era un pibe, tampoco le divertía mucho tener que levantarse temprano para ir a estudiar".
El paso de los años, sin embargo, hizo que la vida agreste y tranquila que los Pereira tenían en la zona norte fuera quedando en el pasado. Dante comenzó el secundario en el colegio Vergara y viajar todos los días en aquella época de Villa Elisa a La Plata se convirtió, cuentan ahora sus padres, en una complicación demasiado grande para las ambiciones del joven estudiante.
"Eran otros tiempos y se hacía bravo conseguir micros que te llevaran todos los días a la ciudad", recuerda Dante, quien explica que junto a su esposa y sus hijos acordaron instalarse en Tolosa a fines de los años setenta para estar así más cerca del casco urbano.
"La conscripción la empezó ni bien terminó el secundario -aporta Araceli, y lo hace con una sonrisa plácida y una mirada acaso curtida por los dolores del pasado-. Apenas alcanzó a preparar el ingreso a la facultad de Veterinaria cuando le tocó la colimba. Estuvo un año. Le tendrían que haber dado la baja pero nunca se la dieron. Estábamos todos esperando esa baja. Pero nada: en Semana Santa, cuando pensamos que lo iban a dejar volver, le dijeron que tenía que presentarse en el Regimiento 7 porque se iba a Malvinas. Fue así. Tenían que haberle dado la baja pero se lo llevaron a la guerra".
La tarde en que Dante Segundo Pereira se subió a uno de los camiones que partían hacia Río Gallegos es algo que todavía perdura y late en la memoria de su padre: "Ya estaba arriba, listo para salir, pero yo lo quise saludar una vez más -repasa-. Le pedí a uno de los oficiales que me dejara verlo, que necesitaba darle un último abrazo. Entonces Dante vino enseguida, me agarró muy fuerte y me dijo al oído: 'viejo, quedate tranquilo que nos vamos a hacer turismo...' Dante era así: jamás nos quiso preocupar".
Nunca quiso, es cierto. Pero las tropas argentinas se rindieron un 14 de junio de 1982 y del joven Dante Segundo Pereira ni sus padres ni los compañeros que volvieron al continente tuvieron noticias. "Fuimos al Regimiento 7 para ver la lista de los caídos y Dante no estaba -cuenta ahora su padre-. Eso nos daba un poco de esperanza. Teníamos la ilusión de encontrarlo con vida".
Los meses transcurrieron sin novedades y el matrimonio Pereira decidió emprender su búsqueda desesperada e incierta por otras tierras. "Fuimos a Paraná dos veces -cuenta Araceli-, porque ahí nos decían que había un militar que tenía datos de soldados desaparecidos. En el primer viaje no conseguimos nada. Pero la segunda vez que fuimos, el 23 de abril de 1983, nos dieron la noticia: a Dante lo habían encontrado bajo la nieve el 27 de julio de 1982, casi un mes y medio después de terminada la guerra".
La noticia fue el peor final de una búsqueda que comenzó ni bien terminó la guerra y que se prolongó como un calvario poco más de un año. Fue un final triste, desgarrador, pero también, como explica hoy Dante Pereira, el comienzo de "una nueva forma de querer y respetar a nuestro hijo".
Al escuchar a su marido, los ojos de Araceli se humedecen y parecen buscar recuerdos en el aire. Suspira profundo. Toma aire. "Era un nene...", repite en voz baja, casi para sí misma, casi para entender lo que no se entiende. Dante acompaña y enseguida agrega: "un nene que se hizo héroe. Porque los héroes son aquellos que dan la vida por la Patria. Y nuestro hijo la dio".
Las palabras de Dante son una explicación amorosa y noble a su mujer. Ella lo mira y asiente. Acaso trata de entender. El le acaricia la mano y vuelve a soltar: "A veces me preguntan por qué nunca viajé a las islas y siempre digo lo mismo: por respeto a mi hijo. Jamás quise pisar el suelo de un lugar al que tengo que pedir permiso para ir. Mi hijo no lo hubiese querido. Nunca. Y yo respeto lo que hubiese querido mi hijo. Yo respeto lo que hubiese querido nuestro héroe".
Ir al inicio de la nota
TAMAÑO DEL TEXTO
|
DANTE SEGUNDO PEREIRA (2/7/1982)
Edad: 20 años
Oficio: Cursó la primaria en la Escuela Nº 17 de Villa Elisa y el secundario en el colegio Vergara. Cuando estalló la guerra, estaba preparando su ingreso a la facultad de Veterinaria
Lugar en el que vivía: Hasta los 13 años su familia residía en Villa Elisa. Luego se mudaron a 531 entre 10 y 11, en Tolosa.
ENVÍENOS SUS FOTOS Y TESTIMONIO
Si Ud. tiene fotos de Malvinas, de la partida de soldados, de la vigilia de familiares u otros documentos históricos, envíelos para compartir con los lectores haciendo
clic acá
© Copyright 1998-2007 El Día S.A.
Contáctenos
|
Página de Inicio
|
Mapa del Sitio
|
Versión Palm
Miembro del IAB. Internet Advertising Bureau
Sitio auditado por Certifica Metric