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El valor de la Seguridad Vial
Por Osvaldo Nessi*
Es conocimiento de todos los argentinos el padecimiento que tiene nuestra sociedad con respecto a la deficiente infraestructura vial del país. El Camino General Belgrano nunca pudo lograr su rejuvenecimiento, a pesar de los trabajos de estudio por parte de la Dirección de Vialidad y de otras organizaciones, previendo el alto índice de vehículos que se iba incrementando año tras año.
O sea, adolescemos de una prevención vial y dimos aumento al caudal de automotores para circular, ante una deficiente vía pública que hoy, como el Camino General Belgrano, no tiene el ancho suficiente y que fue mal diseñado o que por un acopio de los propios vecinos de sus veredas municipales, hoy muestra la imagen de una callejuela común y donde por ella transitan altos vehículos.
Si tomamos medidas del ancho de su faja asfáltica, vemos que no supera los 6.10 mts. y en esa circunstancia circulan vehículos de alto porte, como esos camiones que van transitando a Carrefour o a Wall Mart. Vemos que los frentes de trompas de camiones, que de espejo a espejo supera los 2.60 mts. de ancho. Dos metros y medio que van, otros dos y medio que vienen, absorven 5.20 mts, en una calzada donde circulan vehículos particulares que no tienen una banquina correspondiente, como una vía de escape ante una mala maniobra que puedan efectuar los camiones o los colectivos.
Más aún, el grave problema del Camino General Belgrano se relaciona con la empresa Transporte Automotores La Plata (TALP), donde las altas velocidades de sus vehículos pone en grave peligro la integridad física de los peatones y los ciclistas, que no cuentan con una ciclovía, una bicisenda, y están expuestos al arrollo de estos colectivos, que no mantienen un grado de concientización vial suficiente para circular.
Como presidente de la Federación Argentina de Prevención Vial, de la Protección del Ambiente y de la Humanización del Tránsito, voy a trabajar fuertemente en este grado de concientización vial, no solamente con los conductores de vehículos o choferes de transportes de pasajeros, sino que iré directamente a la empresa, que lamentablemente está desprovista de conocimiento de cómo circulan sus vehículos con un diagrama de horarios que perjudican a todos los argentinos.
¿Cómo llegué a esta instancia? Lamentablemente llegué a ser el presidente de la Asociación Civil Amor y Respeto al Prójimo, mediante la pérdida de dos chiquitos en la Tragedia de La Boca de hace diez años. Ahí mi vida cambió para siempre y comencé entonces una misión, una cruzada para, de una manera u otra, comenzar a bajar los índices de siniestralidad vial en la Argentina.
Hace diez años todo esto era un tabú: que a mí no me iba a pasar, que a los que les pasaba por algo les pasaba. Hoy es un drama vial grave. Yo, para insistir a la sociedad argentina, puse en riesgo los bienes de mi familia, di charlas gratuitamente tanto en los municipios como en colegios, junto con familiares de víctimas de accidentes.
Así comenzamos un trabajo en silencio y sin publicidades, llevando este mensaje de que la vida es lo más valioso que tenemos los humanos para defenderla. Lo hicimos a tal punto que nuestra bibliografía, que se convirtió en la Ley Nacional 24.449 y Provincial 12.186 -sancionada en 2004- de Humanización del Tránsito, tiene un reconocimiento de Naciones Unidas por su aporte a la Seguridad Vial.
* Presidente de la Asociación Civil Amor y Respeto al Prójimo y de la Federación Argentina de Prevención Vial
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