|
El Belgrano: un camino colapsado
Por Laura Rómoli
Audio 1 (Sergio Nahabetian, diputado provincial)
Audio 2 (Federico Nuñez director de Tránsito)
Unos 30 mil conductores transitan diariamente entre baches, inundaciones y falta de señalización entre La Plata y Buenos Aires. Una arteria construida en 1912 que se desbordó
María Teresa Martins vive, desde hace 50 años, en una pequeña casa de Villa Elisa a la vera del Camino General Belgrano. Ya está acostumbrada a los malolientes desbordes de las zanjas y a lidiar con el problema de la falta de luminarias. “Ahora las pusieron, pero quedan todo el día prendidas porque se les rompió el interruptor”, cuenta. Sin embargo, la angostura y el mal estado del Camino es lo que más reclama. “Esto siempre fue así; soy capaz de correr el cerco de mi casa para que ensanchen la calle, con tal de ver un progreso”, expresa.
Muchos proyectos ensayaron polémicas en la región sobre la necesidad de realizar expropiaciones y desplazar el límite de los frentes de las viviendas para que el Camino General Belgrano, ruta que en sus 50 kilómetros conecta La Plata con Avellaneda, tenga cuatro carriles para soportar el incremento del número de vehículos. Sin embargo, los vecinos se acostumbraron al rumor que ya lleva cerca de 20 años.
Entre 20 y 30 mil vehículos circulan todos los días frente a la ferretería de Facundo Medina, en la esquina de la calle 495. “Faltan semáforos y lomos de burro”, reclama el comerciante, “tampoco hay veredas y la gente no tiene por dónde caminar”, cuenta.
Funcionarios y urbanistas aseguran que un camino construido entre 1912 y 1916 no está en condiciones de contener al parque automotor actual, que alcanza solo en La Plata unos 315.110 automóviles, uno cada dos personas.
Medina se queja fundamentalmente por el abandono de la calzada y se indigna: “hace diez años que tengo el negocio y hace diez años que tengo ese pozo ahí; llamé a todos lados y nunca lo vinieron a arreglar”. Frente al comercio, los coches que circulan se topan con una profunda depresión del asfalto tapada por agua de la lluvia.
La ruta provincial Nº 1 depende de la Dirección de Vialidad provincial y frente al crecimiento de la región comprendida por Tolosa, Ringuelet, Gonnet, City Bell y Villa Elisa, la Municipalidad de La Plata optó por asfaltar y acondicionar las arterias aledañas al Camino, como por ejemplo las calles 25 y 28. La alternativa para que los automovilistas eviten la congestión del Belgrano provoca sin embargo, un gran número de accidentes graves, cuyas víctimas son recibidas a diario por el Hospital San Roque de Gonnet.
“A partir de que asfaltaron las calles internas, se transformaron en un peligro. Hay choques y vuelcos en esquinas donde nunca me hubiera imaginado que iba a haber un accidente”, explica el comerciante de “Gonnet Bell”, quien sugiere la instalación de semáforos y lomos de burro.
Pero muchos otros vecinos se quejan además del abandono permanente del Camino, que adolesce de señales de tránsito y de la falta de mantenimiento hidráulico. “Acá caen dos gotas y ya está todo inundado”, comenta apoyada en el mostrador de su almacén, Rosina Alvarez. “Hace dos meses que vengo llamando para que destapen las zanjas y recién lo hicieron ayer. Además, el camino es demasiado angosto y en las horas pico el tránsito es infernal”, agrega.
El asfalto tiene un ancho de 6.10 metros y es recorrido permanentemente por vehículos de gran porte que, en caso de tener que maniobrar, no tienen una banquina que los contenga. Así, las personas esperan los colectivos al borde de la calzada por donde circulan autos a una velocidad mínima de 70 kilómetros por hora.
Proyectos para los archivos
Los sucesivos proyectos y estudios que se realizaron a lo largo de 20 años para modernizar el Camino quedaron en leyenda. En 1999 el entonces gobernador Eduardo Duhalde decía al respecto de una iniciativa de ese momento: “la obra queda planteada para los próximos gobiernos provinciales y municipales”. Sin embargo, los subsiguientes tampoco la concretaron.
En la Legislatura provincial se presentaron en los últimos años 15 proyectos para la remodelación del Belgrano, sin ningún éxito más allá de que el recinto declare que su rediseño y mantenimiento son una necesidad para los bonaerenses.
Desde La Plata hasta Avellaneda, el Camino recorre nueve municipios. En la región, su mal estado afecta a un promedio de 150.000 personas. Según el último censo, City Bell cuenta con 32.646 habitantes, en tanto que Villa Elisa tiene 19.643; Arturo Seguí, 6.115; Gonnet, 22.963, Hernández y Gorina, 11.841, Ringuelet, 13.473 y Tolosa, 41.705 pobladores.
“El crecimiento de la zona norte de la ciudad no fue acompañado por el acondicionamiento de arterias que permitan la circulación de un gran número de automóviles particulares”, aseguran desde la Municipalidad de La Plata.
Según la Dirección de Vialidad provincial, un anteproyecto similar al de los años anteriores fue presentado al gobierno nacional hace unos meses. Según el plan, se busca convertir al Camino en un boulevard, crear bicisendas y organizar los desagües. El problema es que la Provincia no posee el presupuesto para la obra, por lo que se encuentra a la espera de que la Nación otorgue esa partida, que se calcula en 250 millones de pesos.
No obstante, el administrador general de esa cartera, Arcángel José Curto, asegura que “es necesario cambiar la geometría del Camino, que fue construido como una ruta rural y hoy es totalmente urbana” y explica que en la actualidad solo “se trata de mantener la transitabilidad, limpiando zanjas y desagües”.
Aunque la vía es compentencia de la provincia de Buenos Aires, a opinión del director de Tránsito y Transporte de la Municipalidad de La Plata, Federico Núñez, “hay una limitación estructural para la remodelación del camino. Es imposible colocar banquinas porque ni siquiera da el ancho total de la arteria para la ampliación de esos lugares”.
Según Núñez, en cada caso puntual de las deficiencias, “hay cuestiones que exceden”, porque el espacio físico “está limitado”. De esa manera, el funcionario considera como “más realizable” es la construcción de vías de circulación alternativas para la descongestión del Camino, como las calles 25 y 28 que en gran parte de su recorrido son paralelas al Belgrano.
Sergio Nahabetián es uno de los legisladores que presentaron iniciativas para la reparación y rediseño de la arteria provincial en la Legislatura bonaerense. “Vemos la desidia que presenta y accidentes de distinta naturaleza. No hay veredas ni banquinas, no hay iluminación y tampoco sendas peatonales y señales de tránsito.
El proyecto de declaración presentado por el diputado provincial fue aprobado por la Cámara baja en 2006. Sin embargo, según el legislador los resultados fueron “casi nulos” y afirma que “hay sectores del Camino tan instransitables como hace dos años atrás. El déficit presupuestario, que supera los 5.000 millones, hace que la Provincia no tenga obras de infraestructura y no se puede estudiar con detenmiento cuáles son las obras imprescindibles”, dice.
“En el Camino no se invierte un centavo desde hace dos años, y sumado a la falta de una red ferroviaria, traduce los tremendos problemas que tienen los ciudadanos para trasladarse de un lugar a otro”, sostiene el congresista.
En tanto, el estado del camino se vuelve eterno.
volver al inicio
|