EL ACCIDENTE DE 1986
Una detallada recorrida histórica para entender qué pasó el 26 de abril de 1986 a la 1 hora, 23 minutos y 44 segundos

Ghost town
Video extraído de www.elenafilatova.com
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Dos décadas después de la explosión del reactor número 4 de la central nuclear de Chernobyl, los efectos devastadores de la radiación todavía continúan en los sobrevivientes de la peor tragedia en la historia del uso civil de esa energía.

El 26 de abril de 1986, a la 1 hora, 23 minutos, y 44 segundos, el reactor número 4 explotó por los aires y liberó durante los diez días subsiguientes, una enorme cantidad de radiación.

Con la ayuda de los vientos, que hasta finales de abril cambiaron bruscamente su dirección de norte y noroeste, a sur y suroeste, se diseminó la contaminación cientos y hasta miles de kilómetros a la redonda, afectando a nivel local y regional.

Las consecuencias de la catástrofe se pudieron apreciar en las estadísticas de los informes oficiales: 130 mil personas evacuadas durante los primeros diez días a partir del accidente; 200 mil muertos en Bielorrusia, Rusia y Ucrania; 40 por ciento más de cánceres sólo en Bielorrusia.

Por su parte, los daños económicos fueron millonarios, entre gastos en salud, traslado de personas, construcción del sarcófago protector del reactor, contaminación de los suelos, y un sinfín de otras erogaciones.

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LOS NUMEROS DEL HORROR

Según estadísticas publicadas por el Ministerio de Sanidad de Ucrania, el porcentaje de casos de bronquitis crónica no específica y de enfisema aumentó del 300 por cada 10 mil habitantes en 1990, a más de 500 por cada 10 mil habitantes en 2004.

De acuerdo al informe citado, entre 1988 y 1999 se dobló la morbilidad asociada al sistema digestivo entre la población que aún vivía e zonas contaminadas, y se observó un aumento de las patologías digestivas en los niños.

El mal llegó también a los niños por nacer; el 43,5 por ciento de ellos, afectados cuando estaban en el vientre materno, desarrolló deficiencias inmunológicas de diversa gravedad.

En las zonas contaminadas se produjo también, un aumento de la morbilidad asociada al sistema sanguíneo del orden de 10 a 15 veces entre 1988 y 1999.

En 1993, más del 40% de los niños estudiados de la región de Gomel, en Bielorrusia, presentaba glándulas tiroides más grandes, mientras que en Ucrania se observaron daños de la glándula tiroides en el 35,7% de 3.019 adolescentes procedentes de las regiones de Vinnitsk y Zhytomyr, que tenían entre 6 y 8 años en el momento del accidente.

La morbilidad asociada a enfermedades del sistema endocrino, desórdenes nutricionales, trastornos del metabolismo y del sistema inmunitario entre los evacuados de la zona de exclusión y entre la población de las zonas contaminadas, era de más del doble comparado con la de toda la población de Bielorrusia.

El mundo conoció la noticia de la explosión tres días después de ocurrida, cuando ya la liberación de radiaciones a la atmósfera había recorrido un largo trayecto en territorio nacional e internacional.

Ese mismo 28 de abril el laboratorio de investigaciones nucleares de Dinamarca anunció que había ocurrido el accidente, y lo propio hicieron al día siguiente los medios de comunicación alemanes.

Los miles de evacuados de la ciudad de Pripyat, y también de sus alrededores, ciudad fundada en 1970 para albergar a los operarios, técnicos y personal jerárquico, de la planta de Chernobyl, que fueron obligados a abandonar sus hogares con la promesa de retornar en dos días, fueron los primeros y desgraciados testigos de la tragedia.

UN SARCOFAGO PARA EL CAOS

El 15 de noviembre de ese fatídico 1986, los soviéticos finalizan la construcción del sarcófago de más de 7 mil toneladas de acero y 410 mil metros cúbicos de cemento, destinado a aislar el reactor siniestrado, pero con un vida útil de sólo 20 a 30 años.

Esta circunstancia hizo que en 1997 se desarrollara el denominado Plan de Implementación del Refugio, auspiciado por los países del Grupo de los 7, más Rusia, la Unión Europea, y Ucrania, junto al Banco Europeo de reconstrucción y Desarrollo, una construcción cuyo objetivo es asegurar el aislamiento de las estancias radioactivas por 100 años.

La finalización del proyecto está prevista para el 2008, pero la buena noticia llegó catorce años después de la explosión, cuando tras una prolongada negociación internacional, se decidió el cierre del complejo.

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'Chernobyl. A veinte años de la tragedia' es una Edición Especial de El Día.com | Todos los derechos reservados

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