Teresa Dova

La física de "la Máquina de Dios"
Para muchos es "la física de la Máquina de Dios", la cabeza del equipo de investigadores argentinos convocados para participar de la puesta en marcha del Gran Colisionador de Hadrones, acaso el experimento científico más ambicioso que haya emprendido jamás el hombre. Pero este hito, aunque de enorme relevancia en su carrera, es sólo uno de los logros que hicieron de la doctora María Teresa Dova una figura reconocida a nivel internacional en el campo de la física de altas energías.
Su nombre podría asociarse también a proyectos de investigación dirigidos por dos ganadores del Nóbel, un hallazgo sobre la naturaleza de los rayos cósmicos que sacudió a la comunidad científica, la introducción en Argentina de la tecnología GRID, más de 300 publicaciones internacionales, numerosos premios y una larga lista de conferencias dictadas en algunas de las universidades con mayor prestigio del mundo.
Hija de la Universidad Nacional de La Plata, donde se formó y doctoró en Física, María Teresa Dova obtuvo en 1988 una beca postdoctoral para trabajar en el experimento L3 del colisionador LEP, dirigido por el Premio Nobel Samuel Ting en el Centro Europeo para la Investigación Nuclear. Fue en ese ámbito donde comenzó su carrera en física de altas energías, que es la que estudia los componentes de la materia y sus interacciones.
A su regreso a La Plata, en 1992, María Teresa Dova ingresó como investigadora al CONICET y dos años más tarde; ya como profesora en el Departamento de Física de la UNLP, inició el Grupo Experimental de Partículas. Allí trabajó desde el inicio en el análisis de datos de experimentos del Centro Europeo de Investigación Nuclear vinculados a la comprensión de las leyes fundamentales de la materia.
Su interés por los rayos cósmicos de ultra alta energía la llevó a incorporarse más tarde al Observatorio Pierre Auger, concebido e impulsado por otro Premio Nóbel de Física, James Cronin. Junto a 300 investigadores de 17 países, Dova tuvo en ese contexto una activa participación para un hallazgo trascendente sobre el origen del universo. El equipo de la colaboracion internacional Auger descubrió que esos rayos, que representan la radiación más potente de energía cósmica jamás medida, provendrían de agujeros negros gigantescos situados en el centro de determinadas galaxias.
Pero la trascendencia que tuvo ese proyecto fue incluso más allá. "Antes de él -cuenta la doctora Dova- sólo había pequeños grupos en algunos países de latinoamérica relacionados con la física de rayos cósmicos. Hoy la situación es muy diferente, tanto en nuestro país como en Brasil y México hay grupos consolidados que cuentan con jóvenes investigadores y estudiantes realizando contribuciones de gran impacto en el campo de los rayos cósmicos de ultra-alta energía".
Motivada por lograr el desarrollo de nuevas e interesantes iniciativas para Argentina en el campo de la física experimental, Dova lideró un proyecto coordinado de participación en el experimento ATLAS del Gran Colisionador de Hadrones. Gracias a esa iniciativa, nuestro país participó por primera vez de manera oficial en experimentos del Centro Europeo de Investigación Nuclear.
El Gran Colisionador de Hadrones, o "La Máquina de Dios" como se lo conoce popularmente, está considerado el experimento científico más ambicioso de la historia. Con él se intenta desentrañar la estructura profunda de la materia e identificar los ladrillos fundamentales y las leyes físicas que hacen que éstos se unan para formar átomos, moléculas, planetas, estrellas, los seres humanos y el Universo todo.
"En la actualidad sólo puede explicarse el 4% de la materia del universo. Para poder conocer más deben realizarse experimentos a gran escala. Con el Gran Colisionador de Hadrones seremos capaces de explorar una región de energía nunca antes alcanzada por el hombre, lo que podría dar lugar a resultados inesperados, revelando una nueva física que no ha sido siquiera imaginada", dice Dova, quien participa de ese proyecto en la frontera franco suiza junto a 6 mil físicos e ingenieros de 500 universidades.
Si bien su participación en ese proyecto fue lo que convirtió a la doctora Dova en una figura pública cuyo nombre aparece hoy con frecuencia en los medios, a ella se le deben otros aportes a ciencia de nuestro país no menos importantes. Entre ellos el haber sido una de las principales impulsoras de la tecnología GRID en Argentina. Esta consiste en la integración de computadoras de alto rendimiento y bases de datos de instituciones científicas en una red global de cálculo y almacenamiento de información.
Ganadora de la prestigiosa beca de la Fundación Guggenheim, de una distinción Scopus por sus aportes a la más amplia base de datos de literatura científica y del premio De Robertis otorgado por el gobierno nacional entre otros importantes reconocimientos, la doctora Dova sostiene desde su trabajo cotidiano una fuerte apuesta por el desarrollo de la ciencia en nuestro país.
"Los científicos no somos una generación espontánea, somos el resultado de una formación que va más mas allá de nuestro presente, fruto del aporte de científicos que aún frente a las condiciones más adversas formaron a muchas generaciones y construyeron una tradición de ciencia de excelencia en nuestro país", dice.
FICHA
Fecha de nacimiento: 21 de Septiembre
Estudios Primarios: Instituto Sma. Virgen Niña, Alberti
Estudios Secundarios: Instituto Sma. Virgen Niña, Alberti
Estudios Universitarios: Universidad Nacional de La Plata
Lugar de residencia: La Plata
Contacto: dova@fisica.unlp.edu.ar
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