Gustavo Rubio

El sacerdote que llevó su solidaridad a la misión de los Cascos Azules en Haití
Gonaïves, en Haití, no sólo es la segunda ciudad en importancia del país después de Puerto Príncipe. También es la más pobre. Allí la expectativa de vida de un hombre no supera los 45 años, los servicios más esenciales -como el agua potable, la luz y el gas- escasean y lo que abundan son los húerfanos: hijos de las víctimas de los desastres naturales y la violencia política que azotaron al país en los últimos años.
Este fue el escenario donde, entre febrero y agosto de este año, efectivos del Regimiento de Infantería Mecanizado 7, con asiento en Arana, integraron la dotación de Cascos Azules de la ONU, encargados de garantizar la paz en ese territorio convulsionado. Con ellos iba el sacerdote Gustavo Rubio, platense y capellán del regimiento, quien rescata la experiencia como una de las más conmovedoras que le tocó vivir.
Para Gustavo Rubio, el trabajo en el exterior y en territorios convulsionados no era nuevo. Apenas había terminado el secundario cuando se fue de La Plata integrando la rama masculina de la congregación de los Misioneros de la Caridad -la misma de la Madre Teresa-, partió hacia México y se asentó en Tijuana.
Allí se dedicaba a colaborar con el Hospital General de la ciudad y además trabajaba en el Casa del Migrante, un refugio destinado a hospedar por unos pocos días a los mexicanos que, intentando entrar ilegalmente a Estados Unidos, caían enfermos o quedaban varados en esa ciudad fronteriza.
Tras esa experiencia, Rubio cuenta que se radicó en la ciudad de Mexicalli, donde estudió y se desempeñó como docente en el seminario hasta que en 2003 regresó a La Plata, donde actualmente cumple funciones en la parroquia Nuestra Señora de la Salud, en el Regimiento 7 de Arana y en el Colegio Eucarístico.
Fue precisamente su condición de capellán del regimiento lo que motivó que fuera convocado para participar de la misión humanitaria en Haití, integrando el Batallón Conjunto Argentino Haití X de los Cascos Azules.
Su función en la antigua hilandería que oficiaba como cuartel en el empobrecido norte haitiano era la de contener y brindar apoyo anímico a las tropas argentinas en el lugar, cuyo principal objetivo era preservar la paz (sobre todo, en el marco de un conflictivo proceso electoral registrado este año). Pero también Rubio desarrollaba a diario, junto a esos mismos soldados, una fuerte labor humanitaria focalizada en los orfanatos y dispensarios que proliferan por esa zona.
Según cuenta el sacerdote platense, son más de 50 los orfanatos que funcionan en la región conteniendo y brindando asistencia básica a chicos que perdieron a sus padres como consecuencia de la violencia política o los desastres naturales (un sólo dato alcanza para entender la magnitud de este flagelo: en los últimos años, la zona sufrió seis huracanes).
Entre la tarea cotidiana del batallón argentino se contaba la de potabilizar a diario miles de litros de agua, que en la zona escasea -o está contaminada- y repartirlos en puntos clave.
A esa tarea se sumaba la de recorrer diariamente los orfanatos distribuyendo la ayuda humanitaria entregada por la ONU. Esto permitía establecer lazos con las poblaciones y con los internos de los distintos establecimientos. Y a partir de esos lazos, los propios soldados y el capellán elegían destinar hasta los días a brindarles ayuda. Hasta organizando, algunos domingos, partidos de futbol para los chicos de barrios y orfanatos.
La proliferación de enfermedades como el Sida y la tuberculosis hace que abunden también los dispensarios, instituciones donde se asiste para una buena muerte a los enfermos terminales que no encuentran cama en el circuito de los hospitales, cuenta Gustavo Rubio, quien destaca a este elemento como uno de los más duros de la misión.
El trabajo en Haití también dejó vivencias conmovedoras que el propio Rubio se encarga de relatar. Una de ellas, cuando tuvieron que intervenir a partir de una denuncia que había llegado a la ONU y que decía que los fondos que un benefactor estaba destinando a uno de los orfanatos se estaban desviando a otros fines, mientras los chicos ahí internados permanecían hambrientos y sometidos a una situación de servidumbre.
Rubio cuenta que llegaron al lugar después de una marcha de más de 80 kilómetros en camiones con la orden de rescatar a esos chicos y llevarlos a otra institución. Cuando llegaron al lugar se encontraron con un panorama desolador. Los chicos, en estado de abandono y asustados, se negaban a subir a los camiones porque temían que les esperara un futuro todavía peor.
"Ellos hablaban en creole y no entendían que los llevábamos por su bien. Así que hicieron todo el viaje llorando, sumamente angustiados y muertos de miedo. Cuando los llevamos al cuartel, los alimentamos y nos ocupamos de su bienestar entendieron que estábamos ahí para ayudarlos y su agradecimiento fue uno de los mejores recuerdos que nos quedaron de la misión", relata el sacerdote.
Ficha
Fecha de Nacimiento: 15/8/1966
Estudios primarios: Escuela Nº 37
Estudios Superiores: Seminario de Mexicalli
Lugar de Residencia: La Plata
PERSONALIDADES DESTACADAS
Mauro Colagreco
Teresa Dova
Elisa Felicitas Arias
Enrique Schnack
Iñaki Urlezaga
Dante Anzolini
Beatriz Catani
Ceci Gomez
Marcial Berro
Fernando Alvarez
Gustavo Rubio
Ricardo Castro
Carlos H. Gargia Palermo
Juan Pablo Cadario
Adrian Garcia Bogliano
Andrés Compagnucci
Patricia Perez
Juan Nascimbene
Julio Palmaz
Diego Bares
Alejandro Dagfal
Ricardo Ortale
Paula Almerares
Osvaldo Golijov
Gastón Mazzacane