DARDO ROCHA
El fundador y algo más...

por Fernando Enrique Barba


Cuando a cualquier platense se le pregunta quién era Dardo Rocha enseguida responde que el fundador de La Plata; pero generalmente su conocimiento sobre nuestro personaje no pasa más allá. Lo mismo sucede en la historia argentina en donde es conocido por el mismo hecho, sin duda de importancia trascendental en la vida institucional tanto de la provincia como en la de la Nación. Precisamente, al ubicarlo casi exclusivamente como "el fundador" ha hecho que su figura y trayectoria no mereciera ser estudiada por profesionales de la historia quienes, en su mayoría, desconocieron o soslayaron al menos, la multifacética figura de Rocha. De hecho, sólo dos autores han escrito específicamente sobre él, en 1940 Octavio Amadeo y recientemente la investigadora platense Hebe Blasi ha hecho un magnífico trabajo sobre el fundador.

En efecto, la vida, la obra y las acciones han quedado empalidecidas por la fundación de la nueva capital de la provincia de Buenos Aires; sin embargo, éste episodio sólo ocupó un breve espacio de su amplia trayectoria pública que abarcó la política, la educación, el periodismo y la milicia.

Nació en la ciudad de Buenos Aires el 1º de septiembre de 1838, siendo sus padres el coronel Juan José Dardo Rocha y Juana Arana. En dicha ciudad cursó los estudios primarios y secundarios para luego incorporarse a la Universidad para estudiar la carrera de Derecho. Mientras así lo hacía también se daba tiempo para incursionar en el periodismo. En 1857 editó el semanario La Nueva Generación y también colaboró en 11 de Septiembre y La Espada de Lavalle; simultáneamente comenzó a militar en la política dentro del seno del oficialismo que defendía los derechos de Buenos Aires frente a la nación, siguiendo las ideas que motivaron la revolución del 11 de septiembre de 1852. Esta militancia se vio continuada lógicamente en el autonomismo nacido como consecuencia de la ruptura del partido Liberal en 1862.

Sus estudios fueron interrumpidos en 1859 debido a la ruptura de relaciones y posterior guerra entre el Estado de Buenos Aires y la Confederación Argentina. Se incorporó entonces a la escuadra porteña en calidad de Teniente de Marina y secretario del jefe de la misma, el coronel Antonio Susini. Luego de la derrota de Mitre en la batalla de Cepeda, el 23 de octubre, la angustia ganó a la mayor parte del pueblo y gobierno de Buenos Aires. A la tarde del 25 llegó a la ciudad de Buenos Aires el teniente Dardo Rocha, con pliegos desde San Nicolás, de donde había partido el día anterior. Navegó sin descansar, arribó a San Fernando, allí consiguió caballo, y al oscurecer entraba a gran galope por las calles porteñas, después de 32 horas de viaje. Relata Cárcano que halló al gobernador Valentín Alsina en su domicilio acompañado de Manuel José Guerrico.

-Señor gobernador, traigo este oficio del general en jefe -dijo Rocha. El gobernador tomó el pliego con indiferencia y no parecía muy interesado en imponerse de su contenido, cuando reaccionando preguntó vivamente:

-¿De qué general en jefe?

-Del general en jefe del ejército de operaciones -contestó Rocha

La llegada de estas noticias tranquilizaron al gobierno y acentuó aún más, la intolerancia hacia el presidente de la Confederación, general Urquiza, tema que aquí soslayaremos por cuestiones de espacio. Al reiniciarse en 1861 la guerra entre la Confederación y Buenos Aires se alistó nuevamente como Teniente 1º en el 2º Batallón del Regimiento 1º de Guardias Nacionales y con el mismo participó en la batalla de Pavón el 17 de septiembre del mismo año. Pacificado el país con el fin de la guerra fratricida, Rocha reinició nuevamente sus estudios, recibiéndose de abogado en 1863, a la edad de veinticinco años. Como expresa Blasi, la tesis doctoral trató sobre "La ley federativa como única competencia con la paz y la actual libertad humana" y fue presentada el 28 de mayo y el 19 de noviembre de ese año se incorporó a la Academia de Jurisprudencia, aprobando su admisión con un brillante examen.

Iniciada la guerra del Paraguay, Rocha abandonó su cargo de Fiscal de la Marina y se incorporó como Sargento Mayor comandante del 5º Batallón de la segunda división "Buenos Aires", que formaba parte de la cuarta brigada. Participó del combate de Pehuajó el 31 de enero de 1866, donde el comandante Carlos Keen murió en la carga y Rocha ocupó de inmediato su puesto, distinguiéndose por su valentía. Muerto su caballo con un balazo en la cabeza, hecho que seguramente salvó la vida a Rocha, éste se levantó y avanzando espada en mano al frente del 5º gritó: " ¡Adelante muchachos¡ ¡Viva Buenos Aires¡". Al frente de dicho batallón, Rocha realizó el pasaje del río Paraná por el Paso de la Patria y en la toma de la batería de Itapirú producida entre el 16 y 17 de abril de 1866, combatió en Estero Bellaco, Tuyutí y Curupaytí, donde fue herido de consideración y como consecuencia de ello debió retornar a Buenos Aires para su cura.

A su regreso fue electo, en 1864, diputado a la Legislatura bonaerense, cargo que desempeñó hasta 1870. Fue asimismo Oficial Mayor de la secretaría de Negocios Constitucionales y luego subsecretario en el Ministerio del Interior, durante la presidencia de Sarmiento. En 1873 fue elegido diputado Nacional y al año siguiente obtuvo la banca de Senador Nacional por Buenos Aires. Su acción como legislador fue muy importante; vinculó su nombre a numerosas iniciativas relacionados con el desarrollo provincial y nacional, entre ellas el estudio para la navegación del río Bermejo, aumento de la artillería del ejército, aranceles aduaneros proteccionistas, ley de patentes de invención, préstamo de dinero de la provincia a la Nación para paliar los efectos de la crisis de 1873. Fue senador nacional desde 1874 hasta el 1º de mayo de 1881, fecha en que se hizo cargo del gobierno de la provincia, ocupó la presidencia del Senado con carácter provisional en 1877 y la vicepresidencia en 1879.

Formó parte de la Convención provincial de 1870-1873 reformadora de la constitución del Estado de Buenos Aires de 1854 teniendo importante participación en la discusión relativa a las cuestiones relacionadas con la ley electoral. Se destacó como uno de los jefes del partido Autonomista de Adolfo Alsina, y luego se convirtió en figura importante del Partido Autonomista Nacional que apoyó a Roca para la presidencia en 1880. Es sabido que la llegada de Roca y el proyecto de éste sobre federalizar la ciudad de Buenos Aires, llevó a la revolución de Carlos Tejedor, gobernador de Buenos Aires, en 1880.

Como último acto importante de su gestión. el 24 de agosto de 1880, Avellaneda envió al Congreso el proyecto de federalización del municipio de Buenos Aires. Rocha fue miembro informante de la Comisión de Negocios Constitucionales y por supuesto, habló en favor de la idea presidencial. El 21 de septiembre fue sancionado y remitido a la Legislatura provincial para su ulterior aprobación. La ley sancionada establecía que la Nación tomaba a cambio del Municipio, la deuda externa de la provincia y pagaría a esta, una indemnización por los edificios y obras públicas de la ciudad que le hubiesen pertenecido. La ley de cesión fue sancionada en la legislatura provincial el 26 de noviembre y promulgada el 6 de diciembre, con lo cual se cerraba este largo capítulo de la historia argentina.

Concretada la cesión de Buenos Aires, Rocha, quién contaba con el explícito apoyo de Roca, fue electo sin oposición gobernador de la provincia, siendo vicegobernador Adolfo Gonzales Cháves. Al tomar posesión del cargo, el 1º de mayo de 1881, expresó que la nueva capital debería necesariamente ser algo más que un simple centro administrativo de escasa relevancia y difícil desenvolvimiento. Por decreto de 4 de mayo fijó las condiciones que debía ofrecer la localidad o lugar que se destinase a la capital provincial, siendo excluyente la facilidad de acceso a vías de comunicación, tanto con el interior como el exterior del país, haciendo visible la proximidad a una vía navegable de importancia, pudiéndose ligar con las redes camineras y ferroviarias troncales de la nación. Para cualquier observador era evidente que la nueva capital debía tener una posición similar a la de Buenos Aires. Abreviando este asunto, diremos que se tomó la decisión de levantar la nueva capital en las Lomas de la Ensenada y la misma fue fundada con el nombre de La Plata el 19 de noviembre de 1882.

Rocha gobernó la provincia de Buenos Aires hasta el 1º de mayo de 1884 cuando fue sucedido en el cargo por el Dr. Carlos D'Amico. Se esperaba, por el prestigio alcanzado por el gobernador saliente que sería candidato oficial y futuro presidente en 1886; sin embargo, serias desavenencias con Roca por una parte, y por el fuerte aparato montado en el interior del país por Juárez Celman, derribaron esas expectativas. La dupla Rocha-Benjamín Gorostiaga renunció a sus aspiraciones a favor de Manuel Ocampo, que resultó derrotado por el aparato oficialista en 1886. Rocha se convirtió nuevamente en Senador Nacional por Buenos Aires, cargo que desempeñó entre mayo de 1884 y abril de 1892. En ese año, al retirarse del alto cuerpo legislativo, dio por terminada de hecho su carrera pública. Sin embargo, habría de representar a la República en dos ocasiones, como ministro en Bolivia tratando sobre cuestiones de límites y en misión presidencial frente al gobierno de la República del Paraguay. Fue también el primer Rector de la Universidad Provincial de La Plata creada en 1897, la cual fuera nacionalizada en 1905 dando origen a nuestra actual alta casa de estudios. Fue también conjuez de la Suprema Corte de la Nación por varios años y actuó como presidente del Jury de enjuiciamiento. En 1898 fue miembro de la Convención reformadora de la Constitución Nacional.

Dardo Rocha falleció en su casa, hoy desgraciadamente demolida, que se hallaba situada en Lavalle 835 de la ciudad de Buenos Aires, el 6 de septiembre de 1921. Su entierro fue una manifestación del profundo y sincero pesar que causó el deceso de este eminente ciudadano. La concurrencia al entierro se calculó en 3000 personas y hablaron en el acto el Ministro de Gobierno de Buenos Aires, Obdulio Siri, el Comandante Bradley por el Centro de Guerreros del Paraguay; el Intendente Municipal de La Plata, Dr. Enrique Rivarola; el Dr. Mariano de Vedia y Mitre, el Dr. David Peña y otros conocidos personajes. Sus restos fueron inhumados, por expreso pedido de Rocha del día anterior al fallecimiento, junto a su esposa en el cementerio de la Recoleta. El 19 de noviembre de 1940, los restos de Rocha y su esposa fueron trasladados a la cripta existente en la catedral de La Plata donde hoy descansan.


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