
Uno de los fenómenos más notables de la carrera de Sandro es la permanencia en el tiempo de la fidelidad y la pasión de sus fans. Mayoritariamente se trata de mujeres latinoamericanas, en todos los países, que eran adolescentes a comienzos de los años setenta y que nunca dejaron de seguir a Sandro, así como nunca dejaron de cumplir con los ritos sensuales que lo hicieron famoso, como el frenetismo y sobre todo, el ofrecimiento de sus bombachas. En la primera década del siglo XXI, esas fans ya son mujeres mayores, algunas de ellas ancianas, que han seguido peregrinando a la casa de su ídolo en Banfield y asistiendo a sus conciertos, con la misma actitud que tenían cuando lo descubrieron de adolescentes.
El siguiente testimonio, publicado en internet por una de esas fans, es demostrativo del alcance de este fenómeno, casi sin parangón:
“Hace como 15 años, ante la inminente partida hacia el más allá de una de mis tías favoritas, consideré una buena despedida que ella y sus hermanas fueran a ver un recital de Sandro. Al rato se empezaron a apagar las luces y la tía gritaba: ‘¡Ahí viene el frenético, ahí viene el frenético!’... Era el cantante vestido de negro, con una rosa roja en una mano y un micrófono en la otra. El teatro empezó a temblar. Pensé que era un terremoto. No, eran las ‘chicas’ liberando endorfinas. En las baladas, más o menos contenidas... pero cuando arrancaba con las canciones que tenían ritmo, ninguna se quedaba en su sitio, ni la peluca de la tía que quedó con la raya en la nuca. Y a ella no le molestaba. Al principio intentaba acomodarla, después dejé que disfrutara. Después de un par de horas nos retiramos. La sonrisa de la tía me animó, le conseguí una foto con la firma del cantante... Al regreso colocó la foto en una especie de altar y le encendió una vela. Pasado más o menos un mes, entró al quirófano a operarse con la foto de Sandro en una mano. Según ella, la fuerza del Gitano la iba a salvar. Yo creo que fueron sus ganas de vivir”.
Un rito que se repitió durante décadas fue la concentración de sus “nenas” en la puerta de la casa de Banfield para cantarle el feliz cumpleaños cada 19 de agosto. Sandro las retribuía con una fugaz aparición para agradecerles (aunque en los últimos años su salud se lo impidió).
En los últimos días, muchas de ellas -organizadas en clubes de fans a lo largo y ancho del país- organizaron cadenas de oración para pedir la recuperación del ídolo después del trasplante.
Por otra parte, un nutrido grupo de fanáticas se instaló a las puertas del Hospital Italiano de Mendoza a horas del inicio de la operación y afrontaron la expectativa con rezos y velas encendidas.
Algunas fans también se movilizaron para donar sangre en respuesta al pedido de los especialistas que solicitaron 40 dadores de sangre grupo 0 y B negativo.
EN LA WEB
Mientras tanto, miles de mensajes de afecto y amor, pidiendo por el restablecimiento de la salud de Sandro hicieron llegar sus fans a la página de internet www.atodosandro.com.ar, que fue informando on line sobre la situación del cantante, al igual que los canales de noticias.
“Amadísimo Sandro, siempre le pido a Dios por ti y espero que conteste mis oraciones así como las miles de nenas que oran por tu recuperación. No te des por vencido que aún tienes mucha gente que te ama mucho”, fue uno de los mensajes “colgados” en la página por una admiradora que firma Géminis.