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Peor que el teorema del cuadrado de la hipotenusa Por MARISA ALVAREZ A esta altura del año, el gobierno bonaerense debería tener ya presentado en la Legislatura el proyecto del Presupuesto del 2007. Aún siendo flexibles con los plazos legales, se supone que una provincia debe tener ese cálculo anual aprobado y convertido en ley antes de que finalice el año anterior y las Cámaras legislativas necesitan algunas semanas para analizarlo con seriedad, aunque cada vez más se imponga en los Ejecutivos -de todas las jurisdicciones, en verdad- el erróneo criterio de que sus términos deben ser aceptados tal como ellos los mandan, sin objetar una coma. Pero por ahora hay sólo borradores de los trazos más gruesos que, sin embargo, alcanzan para sembrar escepticismo. "Sólo tenemos algunos números que no cierran, y por mucho", reconocen en la Gobernación. Números -plata- y su consecuencia más visible -la paz o la guerra salarial en la administración pública- parecen encaminarse, así, a signar lo que queda de este año. Y probablemente a marcar también las primeras semanas, tan calurosas como largas si de transitarlas en estado de conflicto se trata, del 2007. Diversos factores amenazan con convertir el Presupuesto bonaerense del año que viene en una especie de cálculo matemático que ni Pitágoras -que supo elaborar el teorema del cuadrado de la hipotenusa- podría resolver. Para atender las demandas salariales, la inercia inflacionaria y tantos otros mayores costos, el Presupuesto global, que este año rondó los 24 mil millones de pesos, debería crecer no menos del 15%. Pero ese nivel no cerraría de ninguna manera con los límites al gasto y al déficit que impone la ley de responsabilidad fiscal a las provincias. El préstamo que la Nación le otorgaría a la Provincia -exclusivamente para atender las obligaciones financieras, no para gastos de funcionamiento- rondaría, según las primeras señales, entre los 2.800 y 3.000 millones de pesos; un monto que no le alcanza al gobierno bonaerense para cubrir las deudas que debe afrontar en el 2007. Y esto, sin contar que además necesitaría auxilio para cubrir el mentado gasto de funcionamiento. En el medio, hay otros interrogantes duros. La futura ley que reformula el sistema educativo y que regirá desde el año próximo con un plan de reformas que culminarán en el 2010, fue presentado con emoción el jueves pasado. Y se trata, efectivamente, de una iniciativa de enorme trascendencia. Pero el tema es que nadie sabe de dónde saldrán los varios miles de millones de pesos "extra" que la provincia de Buenos Aires necesitará para crear y mantener el nuevo sistema. Es con este horizonte ya encima, que para Felipe Solá ha pasado a ser prioritario y urgente hablar "de números" con el Presidente. Sin una pauta mínima acerca del auxilio que podrá otorgar la Nación, resulta casi imposible formular el Presupuesto bonaerense del 2007. Por su lado, difícilmente podría la administración central definir a esta altura con alguna exactitud semejante cuestión. Pero, de cualquier manera, en la Gobernación creen que lo que podría hablarse y establecerse "genéricamente" es si el gobierno nacional podrá aportar el respaldo financiero necesario para que la Provincia navegue, sin naufragar, las tempestuosas aguas económicas de un año electoral. En este marco, nada indica que el gobierno provincial vaya a estar en condiciones de definir su política salarial antes de fin de año. Los pronósticos hablan, entonces, de un verano posiblemente más caliente aún que el que marque el termómetro. Si el 2007 arranca sin aumentos de sueldos acordados, los docentes estarán de vacaciones pero la amenaza de que las clases no comenzarían en fecha no se tomará descanso. Y simultáneamente se redoblarán las presiones y las medidas de fuerza en la Justicia -donde el conflicto ya se acentuó duramente en estos días- y en decenas de dependencias de la Administración central. DIFERENCIACIONES CONGELADAS Mientras tanto, el gabinete provincial parece haberse congelado bajo el esquema de diferenciaciones internas que despuntaron tras el desestimiento de Solá a buscar su reelección; un congelamiento que se extendió a la Legislatura y a todos los ámbitos en los que tiene representación el felipismo y en los que naturalmente se reprodujeron esos "matices". No evolucionó hacia una definición en estos días, en efecto, la controversia planteada entre quienes sostienen que el felipismo debe "mantener su espacio" y ubicar un candidato propio en la carrera por la postulación a gobernador desatada en el oficialismo; los que entienden que ese proyecto "ya no tiene sentido" y deben disolverse todos los armados sectoriales, para trabajar por un "único kirchnerismo a secas"; y los hombres del Gobernador, que sólo trabajarán políticamente en el sentido que éste les pida, pero creen que el felipismo, sin proyecto propio de Solá, no existe". Hubo, sin embargo, una novedad en ese frente. Florencio Randazzo -el impulsor del espacio y el candidato propios-, y el Gobernador, que se había molestado por la forma en que el ministro había salido a posicionarse minutos después de su renunciamiento a la reelección, recompusieron su relación en una larga conversación que mantuvieron en la noche del miércoles. Para más de uno fue una sorpresa que Solá y Randazzo compartieran todas y cada una de las actividades del jueves "como en los mejores tiempos", según definición de observadores que pronostican que en los próximos días esa reconciliación política podría incidir en una eventual resolución de los proyectos diferenciados del felipismo. O no, como casi siempre en política. PROPUESTAS POLEMICAS El Gobernador, en tanto, salió a reimpulsar esta semana la instalación del voto electrónico, subrayando además uno de los "beneficios" de ese mecanismo: la posibilidad de utilizar el sistema de tachas para terminar con el que es, quizás, el peor de los defectos de la política argentina, las listas sábanas de los candidatos a legisladores nacionales, provinciales y a concejales. ¿Fue una respuesta a los legisladores oficialistas que -apoyados en un viejo proyecto del propio Solá- reimpulsan la fijación de límites a las reelecciones de los intendentes bonaerenses? El Gobernador evitó hasta ahora pronunciarse sobre la idea de volver a poner en discusión esa iniciativa y prefirió proponer el voto electrónico y las tachas. Las primeras reacciones indicarían que la mayoría de los dirigentes bonaerenses del propio oficialismo, a pesar de enarbolar la consigna de la "nueva política", no estarían "preparados" para aceptar esas innovaciones. Los eventuales límites a las reelecciones de los intendentes han sido puestos nuevamente en discusión, por lo demás, en momentos en que comienza a desplegarse una estrategia orientada a otorgarles a los jefes comunales -a través de la estructura que los contiene, la FAM- el rol de transmisores fieles del proyecto del Presidente y de pilares de su armado electoral. La idea de sus impulsores es que esa estructura "resulta superadora de las líneas que dividen al oficialismo, como el PJ, el FpV y el felipismo, en la medida que la FAM incluye a los intendentes de esos sectores, así como también a radicales y vecinalistas que quieren incorporarse a la concertación que propone el Presidente". MOVIDA CON APOYOS FUERTES Mientras algunos críticos de la estrategia ya hablan de "la liga de intendentes" y otros -más críticos todavía- de un "PJ paralelo" (porque la mayoría de los "alcaldes" bonaerenses perteneció históricamente a ese esquema partidario hasta hace dos años), el tema es que ese armado no contiene, al menos en principio, a sectores del kirchnerismo que no tienen jefes comunales propios, como el Movimiento Evita y otras organizaciones ex piqueteras, ni a los K de la primera hora (pre-victoria del 2003). Sin contar que la FAM "es" también, al menos en teoría, de todos los intendentes del país, incluidos unos cuantos furiosamente antikirchneristas. De cualquier modo, conducida por el triunvirato Pereyra-Descalzo-De Jesús (los intendentes de Florencio Varela, Ituzaingó y la Costa), esta estrategia tuvo un debut fuerte el jueves pasado, cuando pudo mostrar que cuenta con el apoyo de la Casa Rosada y con un alto poder de convocatoria. Bajo la excusa de una actividad institucional de la FAM -una jornada de discusión de políticas públicas-, para los discursos de apertura y cierre o las disertaciones de los paneles, la Casa Rosada aportó a los ministros Aníbal Fernández, Daniel Filmus, Carlos Tomada y Ginés González García y al controvertido funcionario de Economía Guillermo Moreno. La representación del gobierno bonaerense estuvo encabezada por el propio Solá e integrada por el jefe de Gabinete Mario Oporto y los ministros Gerardo Otero, Claudio Mate y Florencio Randazzo (que iba a integrar un panel, pero en el marco de la flamante reconciliación, se fue con el Gobernador cuando éste finalizó el discurso de apertura). Fue orador, también, el senador y declarado aspirante a candidato a gobernador José Pampuro. Hubo asistencia casi perfecta de intendentes oficialistas del Conurbano, PJ y FpV. Y expuso en uno de los paneles el radical K Gustavo Posse. Pereyra habló en la apertura y en el cierre. DE ESO NO SE HABLA En los corrillos entre una disertación y otra, el proyecto de limitar las reelecciones de los intendentes fue tema recurrente. Para criticarlo, sin excepciones, claro. Algunos, inclusive, comentaron su disidencia con el voto electrónico del que habló Solá en la apertura. Nadie dijo una palabra, en cambio, sobre la candidatura para la Gobernación. Ayer, por otra parte, se cumplieron dos meses de la desaparición de Jorge Julio López. Se cumplieron dos meses sin una sola pista. malvarez@eldia.com |
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