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Varios

Sueño dorado, 52 años después

1952, ultimo mojón dorado del deporte olímpico argentino. En la quimera de los números, 52 años pasaron sin que un atleta corra más rápido, lance más lejos, haga más goles, tenga más fuerza que cualquier ser humano de este planeta. Allí quedaron Tranquilo Cappozzo y Eduardo Guerrero, petrificados en la historia, la última medalla dorada para la Argentina parece ser hoy un cuento, una leyenda. Pero fue real, sucedió en Helsinki. Desde 1924, la delegación de Argentina tiene asistencia casi perfecta a los Juegos y tras 11 frustraciones seguidas, llega a Atenas 2004 con el objetivo de volver a ganar un presea dorada y que trasforme ese sueño en realidad.

El boxeo sigue siendo el deporte-emblema de la Argentina. Alcanzó 24 medallas tras 80 años de mandar representantes a los Juegos. Es el deporte argentino con más podios desde 1924 con Alfredo Copello, Héctor Méndez Alfredo Porzio y Pedro Quartucci hasta el bronce de Pablo Chacón en Atlanta 96. De París a Roma el deporte de los puños se subió a todos los podios. El boxeo sumó 7 medallas de oro con Víctor Avendaño, Arturo Rodríguez Jurado (Amsterdam 1928); Alberto Lovell (Los Angeles 1932); Oscar Casanovas (Berlín 1936); Rafael Iglesias y Pascual Pérez (Londres 1948); 7 de plata y 10 de bronce.

El atletismo con Juan Carlos Zabala (maratón de Los Angeles 1932) y Delfo Cabrera (Londres 1948) ocupa el segundo puesto pero muy lejos de lo que consiguió el boxeo. Esta disciplina también sumó 3 plateadas siendo el maratonista Reynaldo Gorno (Helsinki 1952) el último deportista que subió a un podio en atletismo.

En ese orden de importancia asoma una disciplina que ya no se la considera olímpica pero que nuestro país ganó sin problemas. El Polo en París 1924 y Berlín 1936 fue imbatible y por ende aportó dos medallas más. El Remo con los ya renombrados Guerrero y Cappozzo en el doble par viene por detrás en el medallero nacional. Claro que a la figura de estos dos gigantes se le suma el singlista alberto Demiddi que en México 1968 trajo bronce y en Munich 1972 aportó una medalla de plata. Completan los logros del remo, el dos largos sin timonel conformado por Julio Curatella y Horacio Podestá cuando ocuparon el tercer escalón del podio en Berlín 1936.

Finalmente la natación cierra este escueto presente dorado del deporte argentino. Sólo una medalla de oro, de las dos que totaliza la consiguió Alberto Zorrilla en los 400 metros libres en los Juegos de Amsterdam 1928. La otra es plateada y fue para Jeannette Campbell en 100 metros libres.

No todo lo que reluce es oro. Esa fue la realidad del deporte argentino en los últimos 52 años, dado que lo hecho por el deporte nacional quedó anclado y lejos de las grandes potencias.

Ese sueño de alcanzar una medalla de oro puede empezar a tener sustento hoy en los deportes de conjunto como el fútbol, hockey, basquet o en lo que pueda hacer acciones individuales desde la natación, remo, judo o yachting. La Argentina quiere sacarse la mufa de la medalla número 13, éste puede ser el momento.-

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