Volver a los Titulares
Pesca Deportiva 
Pesca Deportiva
Secciones
El pique al día
Foro del pescador
Gastronomía
Meteorología
Protagonistas
 
APUNTES SOBRE METEOROLOGIA

Incidencia del viento al navegar en el mar

Las cartas náuticas son una representación esquematizada de una porción del mar y de la ribera, confeccionadas para embarcaciones de gran calado. Para interpretarlas el navegante debe desarrollar una particular visión de los datos, pero por sobre todas las cosas debe aprender a leer entre líneas.

Pero valiéndose de un croquis (ver infografía) es posible entender y comprender muchos fenómenos que ocurren cuando el viento riza las aguas.

Si sobre el paisaje de la ilustración soplara un viento norte, únicamente en las bahías C se encontraría reparo para desembarcar. En la otra bahía B por su gran extensión, habría un oleaje de gran tamaño, aunque intentemos un desembarco con viento de través. Además, es probable que esta playa tenga acantilados y que las piedras ribereñas generen rompientes abruptas sobre los paredones. Sólo ante una emergencia intentaremos una salida en ese lugar.

LA RIBERA
En cuanto a la ribera M también se encuentra desprotegida. En ella recibiremos toda la fuerza del viento desde la proa. Si no calculamos la deriva, la embarcación puede adentrarse en aguas abiertas, porque la costa se discontinúa hacia el sur y se prolonga hacia el oeste. La pequeña bahía de la isla H podía ser un buen lugar para resguardarnos del viento y del oleaje. No obstante, si la isla tiene reducidas dimensiones, el viento que sopla en ambas márgenes puede provocar oleajes y rápidas corrientes dirigidas hacia el mar abierto J.

En el extremos norte de la ínsula L hallaremos oleaje de refracción por lo que sería razonable evitar una navegación costera. Las escolleras y el puerto E y F otorgan la tradicional protección a las embarcaciones, sin embrago reciben todo el ímpetu de la marejada generando un oleaje extraordinario acompañados de turbulencias y contraolas.

ESPIGONES
Asimismo los espigones generan extensas áreas de marejada, por lo que queda la posibilidad de encallar sobre restos semisumergidos.

Cuando se encuentran las aguas de los lagos o ríos con el mar A son de esperar corrientes, sobre todo si es el momento de cambios de mareas. Sólo ingresaremos al puerto durante la pleamar, de lo contrario tendríamos que luchar contra la corriente del río que es impulsada por la bajamar. Esto es crítico en las escolleras, donde la masa de agua avanza a una velocidad vertiginosa.

Las riberas acantiladas G muestran zonas de las cuales, uno tendría que distanciarse, porque los vientos arrachados pueden generar olas y dificultades para aventar en línea recta.

Se podría navegar a unos 200 metros de la costa para evitar así los escarceos costeros. La pequeña ínsula H presenta una bahía orientada al sudoeste.

Es de esperar que si soplan vientos del norte, encontraremos buen abrigo allí, e incluso podamos remar sin grandes esfuerzos. Por el contrario con vientos del sur o del oeste, en los acantilados aparecerán aguas revueltas y rompientes.

El estrecho D recibe franco toda la furia del viento. La intensidad de la correntada estará condicionada por la fuerza de las ráfagas y por la distancia del espejo de agua, en resumen, grandes olas.

BARCOS FONDEADOS
Los barcos fondeados en el canal de acceso al puerto F suponen un obstáculo nada desdeñable, de encontrase con la onda de la marea, el agua correrá a gran velocidad entre los canoeros. En las cercanías de los cascos se producen fenómenos de succión generados por las corrientes.

Por otra parte, en la península I no hallaremos protección de ningún tipo. Frente a ella, quizás se produzcan escarceos de buen tamaño; por lo cual sería conveniente remar alejados de ese sitio.

ESTUARIO
El estuario por la típica forma de embudo N permitirá una salida a tierra sin sobresaltos. Para ingresar a este sitio esperaremos la pleamar, y así accederemos al lago A. El amplio estrecho comunica con mar abierto. En la eventualidad de efectuar un cruce de la isla hacia la costa H y M convendría esperar que el viento ceda, porque si soplan de través será dificultoso o imposible un cruce.

Un grupo de navegantes debería estudiar la línea de costa y decidir un plan de viaje donde prime la seguridad.


Meteorología aplicada a la pesca deportiva

La práctica de la pesca deportiva lleva a enfrentarnos muchas veces con fenómenos climáticos adversos, que pueden llegar a malograr un día de esparcimiento. Saber calcular la proximidad de una tormenta nos dará el tiempo necesario para encontrar reparo. La velocidad de la luz es mayor que la del sonido, por eso primero vemos el rayo y luego escuchamos el trueno. Hay 3 segundos de retraso por cada kilómetro de distancia. Tomando en cuenta esto, tenemos que multiplicar el tiempo transcurrido desde que vemos el rayo hasta que escuchamos el trueno por coeficiente 0,2 y obtendremos la distancia en millas desde nuestro lugar a la tormenta.

Ejemplo: vemos el rayo y ponemos en marcha el cronómetro, tomamos el tiempo transcurrido hasta escuchar el trueno, por ejemplo 15 segundos, entonces multiplicamos 15x0,2, y obtendremos que la distancia al borde de ataque de la tormenta será de 3 millas náuticas. La milla náutica tiene una distancia de 1.852 metros.

Si queremos obtener la distancia en metros tendremos que multiplicar los segundos de diferencia entre el rayo y el trueno por coeficiente 340. El ejemplo anterior sería: 15x340: 5.100 metros, lo que equivale aproximadamente a 3 millas.

Formación de niebla

Niebla de evaporación: En invierno si el agua del río, mar o lagunas, se encuentran más calientes que el aire se observa una gran evaporación que en contacto con el aire frío con una suave brisa, produce una gran condensación del vapor de agua y aparece niebla no muy espesa que se mueve cerca de la superficie del agua y que por su aspecto parece una columna de humo que se mueve horizontalmente.
Por este echo se llama también humo de mar. Es un fenómeno común en aguas de mar muy australes y especialmente en aguas atlánticas.

Niebla de frente caliente: Este fenómeno es muy fácil de pronosticar, ya que tiene relación con la entrada de un frente caliente desde el norte del país a las aguas del Río de la Plata. Si se está navegando lo primero que se observa es la aparición de nubes cirros que avanzan desde el norte, más tarde aparece la nubosidad media con altocúmulos y altostratus que lentamente van cubriendo el cielo.

La aparición de nubes bajas, que casi siempre son los clásicos nimbustrastus, nubes medias de color gris oscuro, que generalmente cubren todo el cielo dando un aspecto amenazante. En estas ocasiones se produce una precipitación en forma de lluvia contínua. En los meses invernales cuando las gotas de agua provenientes de una nube ubicada en el aire cálido por encima de la superficie frontal caen hacia una masa de aire frío, se evaporan formando luego una nube del tipo stratus que se apoya en el suelo formando una niebla espesa que persiste por largos períodos.

¿Cómo pronosticar una sudestada?

Sudestada
Se caracteriza por fuertes vientos del cuadrante SE en la zona del Río de La Plata, acompañado por persistencia de mal tiempo, lluvias continuas y bajos valores de temperaturas, acompañando a estos factores adversos grandes crecidas del río. Se produce por lo general durante los meses invernales y el comienzo de la primavera, se debe a la acción combinada de dos sistemas, uno de alta presión ubicado sobre el Océano Atlántico frente a las costas de la Patagonia central, y otro de baja presión o sistema ciclónico que se ubica en el sur de las provincias del litoral y oeste de la República Oriental del Uruguay. Bajo esas circunstancias, al confrontarse las dos masas de aire de propiedades físicas diferentes, se profundiza el centro de baja presión, se intensifica la circulación del viento del sudeste y se origina cielo cubierto con precipitaciones débiles o moderadas. El mayor daño que producen las sudestadas son las inundaciones en las riberas del Río de la Plata. La próxima semana aprenderemos a pronosticar las tan temidas sudestadas.
El primer indicio de una sudestada lo da un descenso continuo de los valores de presión en el sistema ciclónico mientras el viento rota al Sur y luego al Sudeste. El cielo comienza a cubrirse de nubes medias y bajas. Cuando la presión disminuye, el viento aumenta en intensidad comenzando con las lluvias y lloviznas continuas.

El cielo se encuentra cubierto de nimbrustratus, por debajo de los cuales, nubes del tipo fractostratus pasan velozmente empujadas por vientos del sudeste.

Los sistemas de alta y baja presión permanecen casi estacionarios en su posición y la presión disminuye cada vez más, con lo cual el viento continúa aumentando en intensidad.

Cuando el barómetro muestra que la presión se mantiene estacionaria y luego sube ligeramente, la sudestada va terminando.

La baja presión se mueve hacia el Sur y luego hacia el Sudeste, con lo cual los vientos del Río de la Plata rotan al Sur y luego al Sudeste. La precipitación cesa y la presión comienza a subir rápidamente.

La baja presión se desplaza hacia el Sudeste y afecta con fuertes vientos a la zona costera bonaerense hasta Mar del Plata y a las costas uruguayas.