EDITORIAL
Es imperioso solucionar el colapso de los tribunales de Familia
El colapso que afecta, en términos generales, a todos los estamentos de la justicia bonaerense alcanza consecuencias particularmente graves en el fuero de Familia, en virtud de la delicadísima "materia" que permanece involucrada en estas causas: padres que tienen serias dificultades para ejercer la patria potestad y aún para ver a sus hijos y, por supuesto, los menores, alejados traumáticamente de uno de sus padres y, en muchos casos, con el dinero necesario para su mantención y educación atrapado en la controversia. Por eso, aunque está claro que en cualquier caso la premisa de que "se haga justicia" es imperiosa, urgente y primordial, en muchas de las causas que se tramitan en los tribunales de Familia las moras que se registran en los procesos resultan abiertamente intolerables y deberían adoptarse sin más medidas tendientes a regularizar el funcionamiento de ese fuero.
Un detallado informe publicado recientemente por este diario refleja la gravísima dimensión del colapso en los dos tribunales de Familia de nuestra ciudad. Cinco magistrados, cuatro consejeros y una dotación escasa de empleados y auxiliares letrados deben atender un volumen de causas que se engrosa a razón de casi 6 mil casos nuevos por año. En ese contexto, la insuficiencia de consejeros -dos por cada uno de los dos tribunales- resulta decisiva, por ser ellos los encargados de un aspecto capital de estos procesos, la conciliación; marco en el que actualmente las audiencias se están convocando para dentro de tres meses en el mejor de los casos. Fuentes judiciales dan cuenta, además, de que a la escasez de recursos humanos, que es central, se suman en la Justicia de Familia también déficit en recursos operativos y de medios, que tornan más complicado y lento el funcionamiento de los tribunales y, por lo tanto, el avance de las causas.
Las controversias por la tenencia de los hijos, los regímenes de visitas para los padres que ya no conviven con los chicos y los juicios por alimentos son, mientras tanto, las situaciones dramáticas que se discuten ante los tribunales de Familia platenses; situaciones que, con sus dolorosas consecuencias, se prolongan más de dos o tres años antes de empezar a encontrar respuestas y soluciones en el ámbito judicial. En el informe periodístico publicado se dio cuenta de varios testimonios del dolor, la angustia y las incertidumbres que se acumulan a lo largo de estos procesos, una de cuyas expresiones más dramáticas son los años de crecimiento que muchos chicos pasan alejados del padre o de la madre, prácticamente sin poder verlos.
En rigor, toda la justicia provincial requiere de fuertes y firmes decisiones institucionales y de reformas estructurales que permitan que la lentitud deje de ser su signo sobresaliente, una característica que la pone al borde, en términos concretos, de nada menos que de la denegación de justicia. Pero la situación particular que se vive en los tribunales platenses del fuero de Familia exige que se dé total prioridad a la solución de sus problemas de funcionamiento.